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Monseñor Ulloa destaca la esperanza de los niños durante fiesta de Nuestra Señora de Fátima en El Chorrillo

Monseñor Ulloa destaca la esperanza de los niños durante fiesta de Nuestra Señora de Fátima en El Chorrillo

Con una nutrida participación de niños, jóvenes, familias y comunidades educativas, la parroquia Nuestra Señora de Fátima, en El Chorrillo, celebró este 13 de mayo la fiesta de la Virgen de Fátima con una Eucaristía presidida por el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa.

Por Héctor Muñoz

La celebración reunió a estudiantes de distintos colegios, docentes, religiosos mercedarios y residentes del sector, quienes participaron en un ambiente de oración y devoción mariana.

Durante su reflexión, el arzobispo centró gran parte de su mensaje en la importancia de los pequeños dentro de la vida de la Iglesia, recordando que la Virgen María eligió a tres niños pastorcitos para transmitir el mensaje de Fátima hace 109 años.

“Dios no suele escoger a los poderosos para manifestar su amor. Escoge a los pequeños, a los humildes y a los sencillos”, expresó monseñor Ulloa.

En varios momentos de la homilía, el arzobispo interactuó con los niños presentes, invitándolos a ponerse de pie y resaltando que la esperanza del país también nace en las nuevas generaciones.

Además, compartió una anécdota ocurrida antes de la misa, cuando algunos pequeños llevaban sus monedas y ahorros para entregarlos como ofrenda, gesto que utilizó para destacar la confianza y generosidad que aún permanece en el corazón de los niños.

Monseñor Ulloa también hizo referencia a la realidad social de El Chorrillo, un barrio que —afirmó— muchas veces es visto únicamente desde sus dificultades, olvidando la fe y la solidaridad que existe en sus comunidades.

“Aquí hay gente buena, hay familias que luchan y hay jóvenes que buscan construir un futuro distinto”, señaló.

En su mensaje, recordó que el llamado de la Virgen de Fátima continúa vigente en la actualidad, especialmente en medio de un mundo marcado por la violencia, las divisiones y la pérdida de esperanza.

Por ello, insistió en la necesidad de fortalecer la oración, recuperar la paz interior y volver a Dios desde la sencillez del corazón.

Uno de los momentos más destacados de la celebración ocurrió cuando toda la comunidad repitió junto al arzobispo la frase: “Quien reza nunca está solo”, resaltando el valor del rosario y de la oración familiar.

La Eucaristía también sirvió para recordar los 46 años de presencia de los frailes mercedarios en El Chorrillo, acompañando pastoralmente a la comunidad y promoviendo espacios de formación y esperanza para niños y jóvenes.

Al concluir, monseñor José Domingo Ulloa pidió a la Virgen de Fátima que continúe acompañando al pueblo panameño y, especialmente, a las familias de este histórico barrio capitalino.

“Cuando María camina con su pueblo, la esperanza nunca muere”, concluyó el arzobispo.