El Vaticano vivió una de sus ceremonias más emblemáticas con la juramentación de 28 nuevos miembros de la Guardia Suiza Pontificia, quienes prometieron fidelidad y servicio al papa León XIV en una ceremonia cargada de simbolismo, historia y tradición.
Por Héctor Muñoz
La celebración se realizó en el Aula Pablo VI y reunió a autoridades vaticanas, familiares de los reclutas y peregrinos que acompañaron este importante momento para el cuerpo militar más antiguo en servicio activo del mundo.
Un juramento de fidelidad y entrega
Cada uno de los nuevos guardias realizó el tradicional juramento levantando tres dedos de la mano derecha —símbolo de la Santísima Trinidad— y comprometiéndose a proteger al Santo Padre incluso con su propia vida si fuese necesario.
La ceremonia recuerda especialmente el sacrificio de los 147 guardias suizos que murieron durante el Saqueo de Roma de 1527 defendiendo al papa Clemente VII frente a las tropas del emperador Carlos V.
Con este acto, los jóvenes provenientes de distintas regiones de Suiza renuevan una tradición de casi cinco siglos de servicio al Vaticano y al sucesor de San Pedro.
León XIV agradece el servicio y la fidelidad
Durante las actividades de la semana, el papa León XIV destacó el valor del servicio, la disciplina y la entrega silenciosa de quienes forman parte de la Guardia Suiza.
El Pontífice subrayó la importancia de custodiar no solo la seguridad física del Papa, sino también el espíritu de cercanía y misión que vive la Iglesia.
La Guardia Suiza Pontificia es reconocida mundialmente por sus uniformes renacentistas, su rigurosa preparación y su presencia constante en ceremonias, audiencias y celebraciones litúrgicas dentro del Vaticano.
Una tradición viva en el corazón del Vaticano
Fundada en 1506 por el papa Julio II, la Guardia Suiza continúa siendo uno de los símbolos más representativos del Vaticano y de la historia de la Iglesia Católica.
Para formar parte de este cuerpo, los candidatos deben ser ciudadanos suizos, católicos practicantes, haber cumplido servicio militar en Suiza y mantener una conducta ejemplar.
La incorporación de estos 28 nuevos guardias marca un nuevo capítulo en esta histórica institución que, generación tras generación, mantiene vivo su compromiso de servicio al Papa y a la Iglesia universal.
