El “caminar juntos” implica reconocer que todos, desde el bautismo, somos corresponsables en la misión.
Por Monseñor Edgardo Cedeño/Obispo de Penonomé
El compromiso bautismal nace del encuentro personal con Jesucristo. Es una invitación a la conversión y luego asumir el discipulado como proceso de vida cristiana. Como en los primeros tiempos junto a Jesucristo, también hoy el discípulo aprende escuchando su Palabra, compartiendo la vida comunitaria y dejándose transformar por la acción del Espíritu.
En una Iglesia sinodal que camina junta, discierne y participa, el discipulado adquiere un rostro comunitario. Nadie es discípulo aislado. El “caminar juntos” implica reconocer que todos, desde el bautismo, somos corresponsables en la misión. La sinodalidad nos recuerda que escuchar es parte esencial del seguimiento: escuchar a Dios, escuchar a los hermanos y escuchar los clamores del pueblo.
La misión, por su parte, no es una actividad opcional, sino la expresión natural del discipulado. Quien ha encontrado a Cristo siente la urgencia de anunciarlo con la vida y la palabra.
En clave sinodal, la misión no se impone, sino que se propone; no se realiza desde el protagonismo individual, sino desde la comunión y el discernimiento compartido.
Así lo resalta el Santo Padre: “Debemos buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes de diálogo, siempre abierta a recibir con los brazos abiertos a todos”. (Primera aparición de León XIV).
Así, discipulado y misión se iluminan mutuamente: el discípulo se forma para la misión, y la misión renueva continuamente el discipulado. La experiencia de la escucha sinodal que vive hoy la Iglesia en Panamá nos lanza el reto de formación y envío, donde todos, laicos, consagrados y ministros ordenados aportan sus dones para la edificación del Reino.
En una Iglesia que camina en clave sinodal, la respuesta bautismal es también corresponsabilidad misional. Todos somos discípulos misioneros. Nadie está excluido de la tarea evangelizadora. Que Santa María la Antigua, la primera misionera, nos siga acompañando en este proceso sinodal.
