Se conmemoró el centenario de su nacimiento, oportunidad para recordar su legado de servicio y amor al prójimo.
Por Betzaida Toulier U.
El padre Fernando Guardia Jaén, un sacerdote fiel a su Iglesia, dejó una huella imborrable en nuestra historia panameña.
Su trabajo ininterrumpido, constante, incansable, hizo de su vida una buena noticia para los pobres, una esperanza para los sin voz, y consolador de perdón y gracia. Así lo describe el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta.
Durante su vida sacerdotal se propuso grandes metas que parecían imposibles, pero que, gracias a su tenacidad, lograba alcanzar y superar, destaca Esther Kwai Ben, con quien mantuvo una estrecha relación de trabajo pastoral.
“Como buen jesuita, vivió los principios ignacianos, estudiándolos sin cesar y poniéndolos en práctica en cada uno de sus proyectos”, comenta Kwai Ben.
Fue así como, en su gestión como rector del Colegio Javier, demostró este compromiso al implementar el Servicio Social Javeriano, un programa diseñado para despertar el sentido de solidaridad y justicia en la juventud.
Su preocupación por la educación lo llevó a fundar el Instituto Panameño de Educación por Radio (IPER), obra a la cual le dedicó todo su empeño y que hoy es un referente en la educación panameña. Este legado continúa vigente gracias a sus familiares y amigos, quienes con gran entusiasmo han logrado mantener la institución cosechando valiosos frutos a través de una Junta Directiva que hoy preside su sobrina, Julia Margarita Aráuz.
“El padre Guardia logró contagiarnos de esas ganas de trabajar por los demás, en especial por aquellos que llamó los rezagados de la educación, hombres y mujeres que, por diversas razones, no pudieron continuar sus estudios primarios”, dice.
En efecto, hoy muchos hombres y mujeres de este país, tienen la oportunidad de continuar la educación premedia y bachillerato reconocido por el Ministerio de Educación.
Su amor a la patria quedó reflejado en sus acciones. Jugó un papel importante en la época de la dictadura militar. Junto al pueblo panameño levantó su voz y luchó por la libertad de expresión y los derechos humanos.
De esa época crucial que vivía el país, Aurelio Barría recuerda la conformación de la Cruzada Civilista. “No podemos olvidar sus orientaciones y valientes palabras pronunciadas en la Iglesia del Carmen, el viernes 13 de junio de 1987”, señala.
Agrega Baría que, durante esa misa, el padre Guardia llamó a la no violencia y a mantenerse unidos, sin dejarse intimidar, diciendo: “basta ya”.
Hoy, al conmemorarse los 100 años de su natalicio, el padre Fernando Guardia Jaén sigue siendo testimonio de vida y un valioso referente de amor a la Iglesia y a la patria.
Perfil
FAMILIA: Fernando Guardia Jaén nace en la ciudad de Panamá el 10 de julio de 1926, hijo de Fernando y Elida. Transmitieron a sus ocho hijos su profunda fe y amor a la patria.
FORMACIÓN: A la edad de 19 años ingresó a la Compañía de Jesús el 13 de noviembre de 1945. Fue ordenado sacerdote el 15 de junio de 1960 en Saint Mary`s College, Kansas, EEUU.
CIUDADANO: Por su trayectoria cívica se le otorgó la Medalla Presidente Manuel Amador Guerrero en el Grado de Gran Oficial.
Laicos opinan

Stanley Mushett
Educador
“Panameño raizal y cristiano comprometido. El P. Fernando amó a la patria y a su gente. Fiel a su sacerdocio y a la Iglesia panameña”.

Esther Kwai Ben
Laica comprometida
“Fue un sacerdote muy cercano, preocupado por la formación del laico. Impulsó y destacó la participación de la mujer en la iglesia”.
Manuelita Núñez
Investigadora
“Su infatigable labor social transformó la vida de innumerables familias mediante proyectos sociales”.
