Los trabajos de restauración integral de la histórica Iglesia San Felipe de Portobelo continúan avanzando, mientras se mantienen las condiciones necesarias para que los fieles puedan acercarse al Cristo Negro, realizar sus oraciones y presentar sus ofrendas.
Por Héctor Muñoz
La intervención, impulsada por el Ministerio de Cultura (MiCultura), busca recuperar y preservar uno de los templos más emblemáticos de la provincia de Colón y de Panamá, tanto por su valor arquitectónico y patrimonial como por su profunda vinculación con la devoción al Cristo Negro de Portobelo.
El Cristo Negro permanece accesible a los peregrinos
María Isabel Arrocha, de la Secretaría Técnica que dirige el Alto Comisionado encargado de la restauración, Ricardo Gago, explicó que, como parte de las medidas adoptadas durante la ejecución de las obras, el Comité custodio trasladó provisionalmente la imagen del Cristo Negro a un espacio dentro de la nave de la iglesia.
El acceso se realiza actualmente por la puerta lateral del templo, permitiendo que los devotos puedan continuar acercándose al Cristo Negro, presentar sus ofrendas y elevar sus oraciones.
La medida busca que el desarrollo de los trabajos de restauración no interrumpa la relación de los fieles con una de las imágenes religiosas de mayor devoción popular en Panamá.
Preparativos para el 21 de octubre
Uno de los momentos más importantes del calendario religioso de Portobelo será la celebración del próximo 21 de octubre, cuando miles de peregrinos se trasladarán hasta esta comunidad para participar en las actividades en honor al Cristo Negro.
De acuerdo con lo informado por las autoridades responsables de la restauración, para esa fecha la imagen será colocada en la puerta principal del templo.
Los actos litúrgicos se desarrollarán al aire libre en la Plaza Mayor de Portobelo, lo que permitirá mantener las celebraciones religiosas y garantizar el desarrollo de la tradicional procesión y las visitas de los peregrinos.
De esta manera, aunque las obras continúen, se busca que la celebración del Cristo Negro pueda desarrollarse manteniendo sus principales expresiones de fe y devoción.
Una restauración que entra en su fase interior
Los trabajos realizados hasta el momento han incluido la intervención de la fachada exterior de la iglesia y la colocación de una nueva cubierta.
Actualmente, el proyecto avanza hacia la restauración de los espacios interiores del templo.
Entre las labores previstas se encuentran el decapado de los muros, la renovación de los pisos, el cambio de columnas y la intervención de los retablos.
También contempla la confección de dos nuevos retablos, cuyo diseño ha sido consultado con miembros de la comunidad, como parte de un proceso que busca tomar en consideración el vínculo de los habitantes de Portobelo con este espacio religioso.
“Una iglesia renovada, como se merece esta comunidad”
Para los devotos del Cristo Negro, las obras representan un proceso temporal necesario para garantizar la conservación y seguridad del templo.
Erika, una de las fieles que visita regularmente Portobelo, acudió este sábado a encontrarse con el Cristo Negro y expresó su satisfacción por los trabajos que se están realizando.
“Me siento feliz de que podamos tener una iglesia renovada, como se merece esta comunidad”.
Para ella, todo el proceso “vale la pena” si al finalizar Portobelo contará con una iglesia más bonita, segura y con las condiciones necesarias para recibir a sus fieles y peregrinos.
Un templo marcado por la historia y la fe
La Iglesia San Felipe de Portobelo forma parte del patrimonio histórico de Panamá y constituye uno de los principales símbolos religiosos y culturales de la provincia de Colón.
Aunque la parroquia fue establecida desde el siglo XVII, la edificación actual del templo data de 1814. A lo largo de los siglos, la iglesia ha sido testigo de importantes transformaciones en Portobelo, una población que durante el período colonial español desempeñó un papel fundamental en las rutas comerciales y en el transporte de riquezas.
El templo también ha resistido el paso del tiempo y las condiciones propias del clima caribeño, convirtiéndose en un referente del patrimonio histórico de la región.
Pero su importancia trasciende lo arquitectónico. La iglesia es mundialmente reconocida por albergar la imagen del Cristo Negro de Portobelo, también llamada cariñosamente por los devotos como “El Naza”.
El Cristo Negro, símbolo de la devoción popular
La devoción al Cristo Negro constituye una de las manifestaciones religiosas y culturales más importantes de Panamá.
Cada 21 de octubre, miles de peregrinos provenientes de diferentes puntos del país y del extranjero llegan hasta Portobelo para participar en las celebraciones, cumplir promesas, elevar oraciones y acompañar la tradicional procesión.
Los orígenes de esta devoción están vinculados a diversas tradiciones y leyendas locales que se han transmitido a través de generaciones y que forman parte de la identidad religiosa y cultural de Portobelo.
Por ello, la restauración de la Iglesia San Felipe representa también un esfuerzo por preservar el espacio que durante generaciones ha acogido esta expresión de fe.
Preservar un legado para las futuras generaciones
La restauración integral busca garantizar la conservación de la estructura arquitectónica del templo y recuperar sus espacios para que puedan continuar siendo utilizados por la comunidad.
Mientras avanzan las obras, el acceso de los fieles al Cristo Negro y la organización de las celebraciones del 21 de octubre permiten mantener viva la tradición religiosa de Portobelo.
La intervención representa así una apuesta por conservar un patrimonio que reúne historia, arquitectura, cultura y fe, con la mirada puesta en que las futuras generaciones puedan seguir encontrando en este templo un lugar de encuentro con Dios y con una de las devociones más arraigadas del pueblo panameño.




