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Volver a sus raíces para caminar en sinodalidad

Volver a sus raíces para caminar en sinodalidad

La Semana Bíblica propuso mirar cómo los primeros cristianos enfrentaron diferencias, resolvieron conflictos y anunciaron el Evangelio mediante la escucha, diálogo, oración y participación.

 

Por Marianne Colmenárez

La experiencia de las primeras comunidades cristianas volvió a ponerse sobre la mesa como una ruta para comprender cómo se construye una Iglesia capaz de caminar unida. Ese fue el punto de partida de la XXVII Semana Bíblica de la Arquidiócesis de Panamá, que se desarrolló del 15 al 18 de septiembre con la participación de más de 200 agentes de pastoral.  

“El latido sinodal de la primera Iglesia, un solo corazón y una sola alma”, tomado de Hechos 4,32, fue el tema que inspiró esta edición, que tuvo como facilitador al chileno Jaime Michea Guiñez, laico claretiano, teólogo y animador bíblico.

Michea propuso mirar a aquellas primeras comunidades no como grupos sin dificultades, sino como hombres y mujeres que tuvieron que aprender a convivir, discernir y tomar decisiones en medio de distintas situaciones.

 

“Esas comunidades lograron hacer nuevas propuestas de evangelización, de servicio; fueron capaces de dialogar en las diversidades de las culturas que tenían, buscaron solución a sus problemas”, explicó Jaime Michea.

 

A partir de esa experiencia, la Semana Bíblica abordó la participación comunitaria, la resolución de conflictos, la comunidad de Jerusalén y el testimonio recogido en los Hechos de los Apóstoles. El recorrido concluyó con una reflexión sobre la posibilidad de vivir la sinodalidad en la ciudad.

Para Michea, uno de los primeros pasos consistió en abandonar la idea de que existen comunidades ideales. “Primero, sacarnos de la mente que tenemos una parroquia o grupo modelo; no somos perfectos, por tanto, reconocernos como tal y dejar que el Espíritu Santo actúe”, señaló.

Desde esa perspectiva, escuchar, dialogar y orar dejaron de ser acciones aisladas y se presentaron como condiciones para afrontar las diferencias y continuar avanzando.

La hermana Rosmery Castañeda, directora de la Escuela de Pastoral Bíblica de Panamá, destacó el recorrido pastoral de Michea y su trabajo de formación en la Iglesia de Chile.

 

La jornada también reunió a seminaristas de la Arquidiócesis de Panamá y de distintas congregaciones religiosas.

 

“Una de las propuestas planteadas por Jaime durante el encuentro, buscó llevar esa reflexión a las parroquias mediante reuniones de unos 40 minutos, en las que pudieran participar representantes de las distintas pastorales alrededor de un versículo bíblico”, destacó la religiosa.

Explicó que la intención fue evitar que la Palabra proclamada el domingo quedara desconectada del trabajo pastoral de la semana. “Catequesis, liturgia y las demás pastorales podrían partir de una misma reflexión para reconocer que todas forman parte de un único camino”.

 

La oración fue el punto de partida para el camino.

 

Cabe destacar que Javier Michea está encargado de la animación bíblica de la pastoral de la congregación en el Cono Sur, que abarca Argentina, Paraguay, Uruguay y Chile. También integra la Red Bíblica Claretiana de toda América y representa a los claretianos en el Comité Ejecutivo Mundial de la Federación Bíblica Católica en Roma.

El desafío planteado durante estos días fue concreto: volver a las raíces para descubrir cómo una Iglesia con diferencias puede aprender a escucharse, discernir y avanzar unida.

 

¿Qué mensaje te llevas de esta formación?

 

CLARET DE VALLE

Santuario Nacional

“Todos los miembros de cualquier pastoral, sin importar el nivel de conocimientos, podemos servir por igual en la misión de nuestra Iglesia”.

 

 

MARIO MARTÍNEZ

Santísima Trinidad

“Tengo más claro que la sinodalidad parte del encuentro, la formación, la celebración y la transformación, pilares que conducen a una conversión de vida”.