Testimonios recuerdan su ejemplo pastoral que desafía a vivir el Evangelio con verdad, cercanía fraterna y justicia social.
Por Marianne Colmenárez
El 24 de marzo se cumplen 46 años del asesinato de san Óscar Arnulfo Romero, una figura que permanece como referencia para quienes buscan vivir el Evangelio con valentía.
Su vida y su muerte continúan interpelando a creyentes dentro y fuera de El Salvador, especialmente a quienes descubren que la fe no puede separarse del sufrimiento de los pueblos.
Óscar Arnulfo Romero se transformó en símbolo de esperanza para los pobres y los oprimidos. Llamado a ser voz profética durante los turbulentos años setenta en El Salvador, alzó su voz contra la violencia y la injusticia.
Desde su canonización en el año 2018 por el papa Francisco, su mensaje continúa iluminando la vida de muchos creyentes. “Una Iglesia que no sufre con su pueblo, no es la verdadera Iglesia de Jesucristo”, afirmó en una de sus reflexiones que hoy siguen resonando entre quienes buscan una fe encarnada.

El sacerdote Edwin Arturo Orozco, de la Fraternidad Misionera de María, originario del departamento de Sonsonate y actualmente párroco de San José de Veranillo y San Marcos Evangelista en la Arquidiócesis de Panamá, reconoce que el testimonio del santo salvadoreño fue determinante en su llamado vocacional.
“Su figura fue fundamental en mi discernimiento; su ejemplo de cercanía a los pobres y su valentía para defender la verdad ante la adversidad me inspiraron a buscar mi vida sacerdotal comprometida con el Evangelio. Me motivó a responder con decisión al llamado de servir y acompañar a los más necesitados, viviendo la fe de manera coherente y comprometida”, afirmó.
El padre Orozco recuerda con gratitud el haber tenido la dicha de celebrar una misa en la capilla donde fue asesinado. “Fue algo maravilloso poder estar en el altar donde él cayó, esa Eucaristía marcó profundamente mi vida espiritual”, destacó.
Testimonio que atraviesa generaciones
El sacerdote Santos Ortiz, también originario de Sonsonate y actualmente vicario en la parroquia San José de Veranillo, aseguró que el legado de san Oscar Romero continúa siendo una referencia vigente para la Iglesia.
“Monseñor Romero ha influido en mí, por su valentía y entrega. Si viviera en nuestro tiempo, seguiría siendo el pastor que da la vida por sus ovejas, defendiendo el Evangelio y a los pobres de la tierra”, manifestó.

Para los laicos salvadoreños que viven en Panamá, su memoria también permanece viva. El matrimonio formado por José Ramos y Xenia Miranda, radicado desde hace once años en el istmo, asegura que su figura les ha guiado su vida de fe.
“Para nosotros como católicos, monseñor Romero representa un ejemplo de voz del que no tiene voz: le recordamos exhortando a un pueblo para que no peque más, insistiendo en la misericordia infinita de Dios y asegurando que solo el Señor puede salvarnos”, expresó José.
Por su parte, Xenia afirma que su legado sigue siendo una invitación a vivir con coherencia. “Nos llama a ser ciudadanos honrados, teniendo por ejemplo a Jesús. Su testimonio nos invita a arrancar del día a día la envidia, el egoísmo y las marginaciones”, afirmó.
Siguen sus huellas

P. Edwin Arturo.
Párrco P. San José de Veranillo
“El asesinato de su amigo Rutilio Grande marcó su conversión pastoral. Desde entonces, Romero denunció injusticias y represión con valentía en sus homilías”.

P. SantosOrtiz
Vicario – P. San José de Veranillo
“Monseñor Romero nos invita a permanecer fieles a Jesucristo en medio del dolor y el sufrimiento, con valentía ante las pruebas y dificultades”.
