Los agentes de pastoral que participan, comparten experiencias e impulsan acciones conjuntas para renovar la vida eclesial de las comunidades.
Por Marianne Colmenárez
La Vicaría de la Costa Abajo avanza en la consolidación de su organización pastoral mediante un proceso de discernimiento comunitario que involucra a agentes de pastoral junto a las comunidades.
Este camino, desarrollado en los últimos meses, busca fortalecer la vida eclesial en esta vicaría y responder a sus desafíos desde una mirada conjunta.
Monseñor Manuel Ochogavía, obispo de la Diócesis de Colón-Kuna Yala, explicó que “la Iglesia que peregrina en la Costa Abajo de Colón atraviesa una fase de construcción estructural”. Añadió que este proceso ha permitido revisar y fortalecer la vida eclesial en la región, impulsando acciones orientadas a revitalizar la misión pastoral.
Durante el segundo encuentro de la vicaría, realizado del 3 al 6 de marzo en El Porvenir, representantes de las comunidades compartieron experiencias, elevaron oraciones y reafirmaron su compromiso de anunciar el Evangelio.
El obispo señaló que “este proceso se enmarca en la Misión Nacional 2026 mediante espacios de formación, sensibilización, diálogo, evaluación y toma de decisiones”.
Cabe destacar, que la Vicaría de la Costa Abajo está conformada por la parroquia Santa María de Belén de Escobal, la cuasiparroquia Cristo de Esquipulas y la zona misionera Virgen del Carmen.
Durante este último encuentro se presentó una hoja de ruta que incluye la formación de un equipo de escucha activa en las comunidades en los próximos meses.
Retos pastorales
El sacerdote Olmedo Guerra, vicario de la zona, informó que en el primer encuentro se realizó un análisis de las realidades que se están viviendo en las 115 comunidades que conforman la vicaría.
Entre las principales preocupaciones mencionó la desintegración familiar, fenómeno que afecta directamente el núcleo de la sociedad y la migración interna, impulsada por la falta de oportunidades educativas.

“Los jóvenes se ven obligados a salir de sus comunidades para continuar sus estudios, lo que les provoca una pérdida de identidad cristiana”, explicó.
Añadió que, al llegar a la ciudad, muchos dejan de participar en la vida eclesial, abandonan la Eucaristía y no continúan su proceso de formación sacramental.
El padre Guerra también señaló con preocupación el surgimiento de nuevas sectas religiosas que generan confusión entre los fieles.
Frente a esta realidad, destacó la importancia de fortalecer la formación de las familias, el acompañamiento a los jóvenes y los procesos catequéticos en todos los niveles.
“Tenemos un equipo que ha comenzado a caminar, y cuando se trabaja en conjunto se piensa mejor y se avanza en una misma dirección”, aseguró el sacerdote.
Agregó que, aunque se tengan realidades similares y otras con algunas diferencias, el objetivo es llegar a Cristo. “Debemos llegar juntos, con el espíritu que nos guía, para dar lo mejor para el pueblo de Dios”, acotó.

ALDRIN BONILLA
Seminarista de Colón-Kuna Yala
“Necesitamos criterios de unificación para remar todos juntos hacia el mismo sitio. Confío plenamente en lo que se quiere hacer y, sobre todo, en la escucha activa de los involucrados. Es la oportunidad para dejar que el Espíritu Santo nos hable”.
