Limosna, oración y ayuno disponen el espíritu para celebrar la Resurrección y ayudan a vencer el egoísmo mediante gestos concretos de misericordia.
Por Marianne Colmenárez
¿Estamos viviendo la Cuaresma como un verdadero camino de conversión o dejamos pasar este tiempo sin responder al llamado de la Iglesia?
Al llegar al cuarto domingo de este tiempo litúrgico, los cristianos son invitados a revisar su vida y preguntarse si están practicando aquello que la Iglesia propone para preparar el corazón para la Pascua.
La oración, el ayuno y la limosna forman parte de este camino espiritual que busca conducir al creyente hacia una relación más profunda con Dios y con los demás.
El padre José Rodríguez, conocido como Padre Chemita y misionero de la Misericordia en Panamá, recuerda que estas prácticas ayudan a vivir con mayor sentido el misterio pascual.
“El fiel que no hace las prácticas cuaresmales no pierde, sino que se priva de una verdadera preparación para la Pascua. Pero el que practica la misericordia, la oración y el ayuno, llega a la Semana Santa y la Pascua con el corazón mejor dispuesto”, señaló.
Entre esas prácticas, la limosna o la ofrenda ocupa un lugar importante porque invita al creyente a compartir con los demás aquello que tiene.
“En la Campaña Cuaresmal se puede dar no solo grandes sumas de dinero, sino también algo pequeño, como las dos moneditas que dio la viuda en el templo”, explicó el sacerdote.
Sin embargo, el gesto de dar no se limita al dinero. También puede manifestarse en otras formas de servicio y cercanía con quienes lo necesitan.
“Pero, sobre todo, puedo dar mi oración de intercesión, una palabra de consuelo o de enseñanza, que también son una donación. O dar mi tiempo para cuidar a un enfermo o a un anciano”, añadió.
El ayuno que quiere el Señor
La tradición bíblica recuerda que el verdadero ayuno no se limita a privaciones externas, sino que busca transformar el corazón.
En ese sentido, el padre Chemita recordó las palabras del profeta Isaías al explicar el sentido espiritual de compartir con el necesitado.
“Cuando comparto mi pan con el hambriento y mis ropas con el desnudo, mi luz será como la del mediodía”, afirmó, recordando que ese es el camino que Dios propone a su pueblo.
Para el sacerdote, esta enseñanza también invita a reconocer aquello que debe cambiar en la vida de cada creyente. “Ese es el ayuno que quiere el Señor… que nos vaciemos del egoísmo que nos mata y de la soberbia que nos ciega”, expresó.
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Un gesto solidario
En Panamá, una de las formas concretas de vivir la ofrenda durante la Cuaresma es a través de iniciativas solidarias impulsadas por la Iglesia. Entre ellas se encuentra la Campaña Cuaresmal de Cáritas Panamá, una colecta nacional que busca movilizar a parroquias y comunidades para apoyar a quienes enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
Desde el 22 de febrero se distribuyeron sobres que circularán hasta el 29 de marzo, invitando a los fieles a participar con un gesto de solidaridad.
Maribel Jaén, directora de Pastoral Social Cáritas, explicó que los recursos obtenidos permiten apoyar proyectos parroquiales y diocesanos que promueven la seguridad alimentaria en comunidades del país.
“Con esta colecta esperamos llegar a todas las diócesis, a la prelatura y vicariato. Con estos fondos, la campaña apoya proyectos parroquiales para promover programas de sostenibilidad alimentaria”, indicó.

Entre las iniciativas que se impulsan se encuentran las granjas avícolas y sembradíos comunitarios que permiten a las familias producir sus propios alimentos.
“La idea es capacitar a las familias en este tipo de proyectos que, a corto, mediano y largo plazo, ellos puedan obtener recursos propios e, incluso, se puede transformar en un emprendimiento comunitario”, agregó.
De esta manera, la ofrenda que los fieles entregan durante la Cuaresma se convierte también en una ayuda concreta para muchas familias, mientras quienes la realizan avanzan en el camino espiritual que conduce hacia la Pascua.
