Espiritualidad

Es mejor gastarse por los demás

Siendo las 8:15 de la mañana llegamos a la Parroquia San Pío de Pietrelcina (en construcción), ubicada en la Siesta en Tocumen, hogar de la congregación de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, ahí a la entrada de la casa me encontré a la hermana Ildegar Ortega, Superiora de esta congregación, panameña nacida y criada en Bocas del Toro. Vivió en Almirante y allí estudio en el Colegio San José, fue la primera panameña en optar por la vida religiosa.

La hermana Ildegar tiene 38 años de servir como religiosa en la Congregación de Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia y asegura que le llamó la atención no el ejemplo de la escuela, sino lo que hacían las religiosas al ver que después de misa de domingo, se iban con sus botas a las comunidades apartadas, donde daban catequesis y la comunión. El compartir diario con estas hermanas facilitaban ese calor de familia.

Sus familiares al principio no entendían todo este interés y hasta pensaron que tenía una decepción amorosa y por eso deseaba irse como religiosa, pero nada de eso era cierto, simplemente sentía ese llamado, decía: “Señor yo también quiero seguirte”. Una hermana que le recibió en el convento en Costa Rica, decía: “este es el primer aborto de Panamá después de 25 años de presencia de esta congregación en este país”. Yo sólo le escuchaba pero bueno, veía el trato con las personas, mi misión ha sido más pastoral vocacional, el trabajo de evangelización en cada parroquia es de las cosas que más he disfrutado, cada experiencia ha sido especial”, enfatizó Ortega.

Con la hermana Ildegar conviven las hermanas Isabel Vega, quien es de Costa Rica y Juana Velásquez de Guatemala, Ildegar nos cuenta que hizo su primera experiencia pastoral en la barriada 9 de Enero en Pan de Azúcar.

El carisma de la congregación busca velar por la atención a los desnutridos, lo que en Panamá no se da porque la realidad es otra, “estamos pensando integrarnos en la pastoral que se realiza en el Centro Juan Pablo II, cuyo carisma para nosotras es en esa línea hombres y mujeres que requieren apoyo por diversas situaciones a nivel social”, agregó.

Hacer oración es muy importante y como lo dice la Hermana Ildegar, en la congregación no se deja de orar cada día y es que la experiencia les permite encontrarse con Dios en cada momento. Todos los lunes se reúnen y hacen dos horas de oración, también una vez al mes tienen su retiro de oración, y cada día según sus actividades, sacan previo a salir a sus actividades o después de ellas para que no les falte la oración en comunidad. “Ese impulso espiritual a todos nos hace falta siempre”, concluyó.

 

Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia

La Congregación de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, fue fundada por Fray Luis Amigó (capuchino) el 11 de mayo de 1885 en Masamagrell en España, llevan 36 años en la Arquidiócesis. Con su espiritualidad franciscana amigoniana acompañan a niños, jóvenes y adultos en las diferentes pastorales en la parroquia San Pío de Pietrelcina, ubicada en La Siesta de Tocumen, también están presentes en el Colegio San José en Almirante en la Provincia de Bocas del Toro. De este colegio hay 5 religiosas terciarias capuchinas, de la primera vocación terciaria está la Hermana Ildegar Ortega.

Son cinco hermanas religiosas panameñas que salieron de Bocas del Toro todas ya han cumplido los 25 años de vida religiosa y según nos dice la Hermana Ildegar, no han perdido la comunicación entre ellas, siempre están pendientes de lo que hacen cada una.

Para tener una experiencia vocacional es importante tener presente lo siguiente: Conocer su realidad, los valores, la familia, cómo está su vida en la iglesia y como se desenvuelven en la sociedad. Tener compro-miso con la iglesia, debe haber un proceso de crecimiento espiritual. La joven debe estar conectada con la oración y hacerla vida cada día. Revisar si hay un llamado, vacíos e inquietudes. El joven debe buscar ayuda de quien le pueda guiar.

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