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¿Hacia dónde van como grupo juvenil?

El grupo juvenil debe ser un espacio de crecimiento personal y comunitario. Todos sus miembros deberían estar claros hacia donde se quiere llegar y por ello planifican la mayoría de sus vivencias, los momentos de formación, oración y entretenimiento.

Unidos van creciendo y madurando en la fe, los lazos de amistad se hacen más profundos y asumen con el pasar del tiempo compromisos transformadores en lo personal, en el grupo, con la parroquia o la comunidad.

En este camino que decidieron recorrer juntos se presentan diversos obstáculos que limitan la vivencia adecuada del grupo. A veces hay poca claridad en sus objetivos, quizás ni el asesor o coordinador sabe hacia dónde van y sus integrantes desmotivados no asumen compromisos.

Liarith Gaitán pertenece desde los 14 años al Ministerio de Música de la parroquia Santa Rita de Cascia, afirma que siempre se presentan diferencias  entre los miembros del grupo, se deja ver falta de sentido de pertenencia en algunos hermanos y en ocasiones poca seriedad en el compromiso asumido.

Por eso luego de cada actividad por más mínima que sea, se reúnen a conversar y evaluar el desempeño y la responsabilidad de cada uno. “Es muy importante saber si estamos haciendo bien las cosas o qué necesidades estamos enfrentando”, aclaró la joven.

Para Ricardo Núñez de la comunidad juvenil llamada Charitas, de la parroquia San Francisco de Paula en Chorrera  “siempre en los grupos como toda familia, se tiene problemas, resalta que a veces se tienen bajones de fe en algunos chicos y descuidan su formación por dedicarse a otras actividades dentro de la misma parroquia” señaló.

La experiencia en los grupos no es eterna, es un periodo corto pero lleno de muchos momentos significativos, especiales pero también conflictivos. En esa unidad buscan hacer presente a Cristo en sus vidas, por eso buscan un apostolado, un nombre, buscan construir una identidad grupal a imagen de la experiencia de los Apóstoles.

Un grupo juvenil cristiano debe aceptar el riesgo de vivir el Evangelio, con entrega tal cual como los Apóstoles. Ellos igual que ustedes pasaron por  situaciones estresantes, se llenaron de  temores pero en Jesús se reconfortaban, colmando sus almas de esperanza y valentía.

Jesús en varias ocasiones los detuvo para que reaccionaran y mejoraran su comportamiento como verdaderos hijos de Dios.

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