56 jóvenes recorrieron comunidades llevando el mensaje del amor de Dios, casa por casa. La misión, impulsada por la Pastoral Juvenil, dejó frutos espirituales, tanto en los misioneros como en los habitantes de la zona
Herminia Rivera
Unos 56 jóvenes de diversas parroquias de la Arquidiócesis de Panamá participaron en la Misión de Verano, realizada del 2 al 11 de enero, en comunidades del distrito de Capira. Animados por el espíritu misionero que brota del Bautismo y que todo cristiano está llamado a vivir, los jóvenes asumieron el compromiso de llevar el anuncio de la Buena Nueva a zonas rurales de difícil acceso.

Entrega
La experiencia misionera se desarrolló en más de ocho comunidades, donde los jóvenes visitaron cada casa durante las mañanas, compartiendo el mensaje del Evangelio. En horas de la tarde, se reunían en las capillas comunitarias para realizar encuentros de formación y reflexión, centrados especialmente en el primer anuncio del Kerigma, núcleo del mensaje cristiano.
Sebastián Schiller, de 20 años, perteneciente a la parroquia Santa María de Guadalupe de Las Acacias, quien misionó en el sector de Nueva Arenosa, destacó que la experiencia fue profundamente enriquecedora. “Es una vivencia que transforma, tanto a los misioneros, como a las personas que nos reciben. Nos acogieron con amor y entrega”, expresó.
Desde la comunidad, Justino Rodríguez, campesino de 74 años, manifestó su alegría por la presencia de los jóvenes. Señaló que la misión lo llenó de esperanza y gratitud. “Me siento feliz de ver a los jóvenes anunciando que hay un Dios que nos ama y nos cuida siempre. La vida está llena de oportunidades, y esta fue una para crecer y dar gracias a Dios”, afirmó.

La misión también contó con el acompañamiento de miembros activos de las comunidades. Marcelina Rodríguez resaltó que, gracias al esfuerzo del padre César De León, párroco de la iglesia católica en Capira y con más de 80 comunidades que atender, y del padre Justo Rivas, asesor de la Pastoral Juvenil, este proyecto misionero pudo hacerse realidad.
Por su parte, el padre Justo Rivas explicó que este proyecto nació de la iniciativa de los propios jóvenes, quienes desde el año 2019 vienen realizando misiones, animando a las comunidades y llevando el mensaje de salvación al Pueblo de Dios. Subrayó que, para los jóvenes, la misión representa un encuentro personal con Cristo, un camino de conversión y crecimiento espiritual.
Los jóvenes misioneros expresaron su deseo de seguir llevando el Evangelio a más comunidades; sin embargo, hicieron un llamado a contar con el apoyo de más sacerdotes y jóvenes comprometidos, ya que muchas zonas solo reciben acompañamiento espiritual algunas veces al año. Recordaron que, como Iglesia, todos estamos llamados a colaborar en la misión, ya sea participando directamente, apoyando económicamente o sosteniendo esta labor con la oración.
Finalmente, Blanca Villegas, miembro de la Pastoral Juvenil de la parroquia Sagrada Familia, señaló que cada misión es una experiencia renovada de fe y entrega, especialmente para estas comunidades alejadas de los centros urbanos, donde la presencia de la Iglesia se convierte en un verdadero signo de esperanza.
