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La Iglesia tiene una sola moral

La Iglesia Católica panameña pidió perdón y se expresó avergonzada por los recientes escándalos protagonizados por presbíteros nacionales.

Con la voz entrecortada por la emoción, el arzobispo José Domingo Ulloa Mendieta dijo: “Quiero hablar desde el corazón, más que desde la mente (…) y pedir perdón a quienes por esta lamentable circunstancia están sufriendo en su fe”.

Monseñor Ulloa agradeció “al pueblo de Dios y a la gente de buena voluntad que ama y respeta inmensamente a la iglesia” y que en los actuales momentos le ha demostrado su adhesión.

“Ese acompañamiento nos ayuda a comprender que estos instantes que vivimos, si bien nos hacen llorar y avergonzarnos por la monstruosidad del pecado, también nos infunde esperanza por la insondable grandeza del perdón de Dios”, señaló el Arzobispo Ulloa, quien añadió su seguridad de

que esta coyuntura “puede ser el comienzo renovado para nuestra santidad”. Monseñor Ulloa expresó sus emociones durante un conversatorio que se

efectuó en el Arzobispado, en el que participaron periodistas y laicos de los diversos movimientos laicales y pastorales de la Arquidiócesis.

Solidarios

Monseñor Rafael Valdivieso, obispo de Chitré y presidente de la Conferencia Episcopal Panameña; al igual que monseñor Manuel Ochogavía, obispo de Colón y secretario del CEP, acompañaron al Arzobispos en el conversatorio, y expresaron de igual manera su pesar por los acontecimientos. Monseñor Valdivieso aprovechó para informar que también en Chitré existe un caso abierto, pero se abstuvo de identificar al presbítero involucrado pues en esta ocasión sí existe una investigación abierta en la justicia ordinaria, y se recomienda la discreción para no entorpecer el proceso. “Hay dolor cuando un miembro de la Iglesia falla”, señaló el presidente de la CEP, quien subrayó que en Panamá la jerarquía eclesial está trabajando para prevenir que estas cosas ocurran en el futuro, muy especialmente en contra de menores de edad. “El sacerdote es un ser humano que ha querido desde joven consagrarse en santidad, pero por cuestiones de la vida puede perder el camino. Por eso trabajaremos en talleres y encuentros para reavivar la intención ideal que los llevó al sacerdocio”, indicó monseñor Valdivieso.

Monseñor Ochogavía, por su parte, reiteró que “estamos viviendo un tiempo de prueba, un tiempo en el que todos estamos llamados a poner cuidado en el modo en que estamos viviendo nuestra fe”.

“Este no es un problema sólo de la Iglesia Católica, sino de toda la sociedad, y por eso todos tenemos que poner de nuestra parte”, agregó el secretario de la

Conferencia Episcopal. El obispo de Colón subrayó que el celibato no es la causa de que los sacerdotes caigan en prácticas sexuales que no son coherentes con su ministerio sacerdotal. “Las propias estadísticas que manejan las instituciones de salud, infantes y familia advierten que los abusos se dan en todos los estratos de la sociedad, y no es propio de los célibes”, añadió.

Los casos

El padre Luis Núñez, canonista y Vicario de Pastoral de la Arquidiócesis, explicó que los “delitos” en el Derecho Canónico se refieren

 los clérigos a los cometidos contra el sexto

mandamiento (No cometer actos impuros).Núñez explicó que los sacerdotes involucrados se encuentran separados mientras se les investiga, pero será la Congregación para la Doctrina de la Fe, en Roma, la que decida si continúan en el sacerdocio, una vez se les remita el expediente que se está elaborando, y lo estudien.

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