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Labor evangelizadora tras las rejas

“La situación es muy complicada” con esta expresión Fray Francisco Javier Palomares, Delegado Arquidiocesano de la Pastoral Penitenciaria, responde cuando se le consulta directamente por la realidad actual de las cárceles en Panamá.

“Los privados de libertad sobreviven a pesar de las situaciones adversas que enfrentan día a día. En las cárceles del país hay más privados que espacios para ubicarlos, son áreas reducidas para una gran cantidad de internos que viven mezclados sin ser clasificados a tiempo. Ellos deben ser situados de acuerdo al delito cometido”, asegura el religioso mercedario.

Fray Francisco explica que en un mismo pabellón, están los condenados junto con los que no han sido sentenciados. “Deben ser tratados con metodologías distintas, un privado que ha robado para consumir drogas, debe recibir una terapia diferente a un condenado por abuso sexual”, manifestó.

Ante este diagnóstico bastante desalentador,

Fray Javier se muestra positivo y esperanzado, para él las cosas han mejorado desde que asumió esta responsabilidad en marzo del 2018.

“Un buen grupo de internos ven las cosas distintas, esa experiencia dura les ha servido para ir haciendo ese cambio que la sociedad necesita, ellos desean reconducir sus vidas”, dijo.

Actualmente, la Pastoral Penitenciaria desarrolla el Programa de Capacitación de Agentes de Pastoral que contempla cursos sobre introducción a la Biblia, cristología, eclesiología, fundamentos del cristianismo.

A su vez, gracias al Instituto Panameño de Educación por Radio IPER estudian primaria, pre-media y bachillerato. Los privados que tienen titulación universitaria se capacitan y ellos mismos son quienes imparten las clases que coordina el IPER.

Del mismo modo, cada dos meses realizan giras médicas con los voluntarios de la Pastoral de la Salud que sirvieron en la pasada Jornada Mundial de la Juventud.

¿Por qué tan pocos voluntarios? Actualmente, son tres capellanes mercedarios y 15 voluntarios quienes atienden los centros penitenciarios: La Joya, La Joyita y La Nueva Joya.

Cinco voluntarios en la Cárcel El Renacer, 5 en Tinajitas, 30 más atienden en el Centro Femenino de Rehabilitación y otros 30, que se encargan de los tres centros de menores. También cuentan con un sacerdote diocesano y dos diáconos que forman parte de esta pastoral.

Palomares señala que el voluntario que se integra se desilusiona muy rápido. “Las cárceles te gustan o no te gustan, pareciera que se desinflaran y no vuelven más” dijo.

Necesitan fieles más comprometidos que vengan de grupos parroquiales o movimientos, que sean maduros a nivel psicológico y espiritual, que no tengan prejuicios, muy firmes en sus convicciones y valores, capaces de decir ¡NO! ante cualquier ofrecimiento indebido.

Quienes estén interesados en ser parte de esta Pastoral pueden escribir a Fray Francisco, el mismo se encargará de informales cuando comienza la próxima capacitación: [email protected]

Mujer valiente

Una de estas voluntarias es Alina Roux, ella junto a su esposo Eddy Winssinger ha realizado su apostolado en la Pastoral Penitenciaria desde el año 2017. Asisten una vez por semana, dedicando toda una mañana y en algunas ocasiones van a las celebraciones campales que llevan a cabo los fines de semana. “Apoyamos impartiendo cursos creados por el Arzobispado para los fieles que quieran conocer más a Cristo. Predicamos el Amor de Dios que se manifiesta, sobre todo, a los pequeños, oprimidos, los que sufren por la razón que sea. Tratamos de mostrar un camino para que puedan encontrarse con Cristo”, expresó.

Esta experiencia les ha fortalecido y le ha hecho madurar. 

“Cuando empecé fue difícil, por las malas condiciones de nuestras cárceles. Es abismal la diferencia de la realidad que se vive en estos centros y de la que se vive afuera. Es lo más impactante, es un sitio de castigo y reparación”, indicó. Sanando heridas.

Luego del enfrentamiento ocurrido el pasado 17 de diciembre entre internos del Centro Penitenciario La Joyita, que dejó como saldo 13 muertos y 14 heridos según datos oficiales del Ministerio de Seguridad. Le preguntamos a Fray Francisco ¿qué hizo la Iglesia luego de esta tragedia?

¡Respetar!, atentos a las indicaciones que nos proporcionaron por parte las autoridades. Una vez que nos dieron permiso de entrar, les visitamos, les acompañamos, rezamos con ellos, al día siguiente les animamos llevándoles un kit de aseo personal.

El Arzobispo, José Domingo Ulloa, celebró la eucaristía, pasó bendiciéndoles por todas las galerías del pabellón. Con las familias hemos hablado dando palabras de ánimo y consuelo, pidiéndoles que confíen en Dios.

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