CatequesisEspiritualidad

LOS INTERLOCUTORES EN LA CATEQUESIS DE INICIACIÓN CRISTIANA

Comisión Arquidiocesana de Catequesis

LA INICIACIÓN CRISTIANA, TRANSMISIÓN DE LA FE Y CELEBRACIÓN SACRAMENTAL, ESTRECHAMENTE LIGADAS EN EL MANDATO DEL SEÑOR, FORMA PARTE INTEGRANTE DE LA MISIÓN DE LA IGLESIA, PROCURANDO ALCANZAR A TODOS LOS HOMBRES Y A TODOS LOS PUEBLOS DEL MUNDO.

El itinerario catecumenal no será siempre uniforme, sino adaptado a la índole del interlocutor y a las distintas circunstancias de hecho existentes. Una cosa, en efecto, es el proceso de la iniciación vivido por un niño y otra por un adulto. Una cosa es acompañar el proceso catecumenal de un nuevo miembro de una familia creyente, otra es proponer el catecumenado a un joven inmerso en una cultura urbana secularista, y otra recorrerlo con alguien que no haya oído hablar de Dios.

Hoy nuestra Iglesia está llamada a un renovado esfuerzo evangelizador, orientado principalmente a tantos hombres y mujeres que se han alejado de la vida eclesial. La catequesis con adultos debe ser catequesis adulta y para adultos; esto es, mirar la realidad en la cual viven y escuchar sus inquietudes.

Éste   uno   de   los   grandes   desafíos   de   nuestra   pastoral evangelizadora de hoy: evangelizar integrando a los adultos a la comunidad eclesial; por esto es que se señala como necesaria la integración orgánica entre la acción misionera, la catequesis   y   la   actividad   comunitaria-pastoral.

La implementación del catecumenado de iniciación cristiana para niños es todo un desafío a la creatividad catequística. En la catequesis con niños, un tema que debemos considerar es el de la edad apropiada para la catequesis. Teniendo en cuenta las profundas diferencias que hay en la niñez, sea el de las distintas regiones del país, en el interior, en las zonas rurales, en las grandes urbes, se nos presenta un panorama, en el cual las soluciones son también dispares.

El catecumenado con jóvenes y adolescentes, en esta edad, es fundamental, dado que es la etapa en que se forja la personalidad y hacen su opción vocacional. No solamente debe ser una catequesis adecuada a la edad, que responda a sus inquietudes y cuestionamientos y que los oriente hacia una elección libre por Jesucristo y a una vida cristiana, plena en comunión eclesial y comprometida con el mundo en que el joven vive. El adolescente y el joven necesitan una comunidad acogedora, donde puedan crear vínculos para compartir la vida y experiencia de fe.

Artículo anterior

Siguen formándose para seguir haciendo por la Creación

Siguiente artículo

Acompañar al sacerdote de nuestra comunidad