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Padres y padrinos: sujetos de la catequesis

Los padres deben escoger a los padrinos por su solidez en la fe y por su frecuencia en acercarse a los sacramentos, para que puedan apoyarlos eficazmente en el desarrollo de la fe de sus hijos.

Muchos cristianos bautizan a sus hijos a temprana edad, por tradición o costumbre; pero ¿están conscientes del inmenso regalo, la vida en Cristo, que les están dando? Este es un regalo que en el futuro podrán aprovechar o rechazar, pero que siempre tendrán a la mano para acercarse a la Iglesia y por medio de ella, al mismo Señor Jesús. 

«Los padres privarían al niño de la gracia inestimable de ser hijo de Dios si no le administraran el Bautismo poco después de su nacimiento» (CIC 1250).  Le estarían negando la oportunidad de ir creciendo en la fe desde pequeño; tendría que comenzar desde cero siendo mayor. Los padres y los padrinos, con su ejemplo diario de vida, tienen la posibilidad de transmitir a los hijos y ahijados la belleza de la fe cristiana. Ellos juegan un papel importante en el crecimiento de la fe del recién bautizado, y, por ello, deben ser creyentes sólidos, capaces y dispuestos a ayudarlo en su caminar cristiano.

Los padrinos deben apoyar a los padres en el caminar cristiano de los hijos

Los padrinos y madrinas deben apoyar decididamente a los padres en el desarrollo de la fe de los recién bautizados, por ello, son sujetos activos de la catequesis. Esto es un desafío, pues se trata de superar la costumbre de delegar esta responsabilidad a los catequistas o especialistas de la educación religiosa, cuando ellos deben ser los primeros catequistas de sus hijos y ahijados.  (DC 124)

Con su ejemplo de vida, los padres y padrinos tienen la tarea de mostrar a sus hijos y ahijados cómo se vive el Evangelio en su entorno familiar y social, ayudarlos en las dudas y ansiedades y cuidar el desarrollo de su vida bautismal. Sin embargo, a veces la elección de los padrinos no está motivada por la fe, sino por costumbres familiares o sociales: esto ha contribuido a la degradación de estas figuras educativas. (DC 125)

Luces. Un gran desafío para la Iglesia

Los padres piden el bautismo para darle al hijo la oportunidad de pertenecer a la Iglesia y de recibir los dones que ésta administra con la autoridad dada por Jesucristo. Pero, si los padres y padrinos no tienen una fe sólida, les será difícil cumplir con la misión de hacer crecer la fe en los hijos.

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