La Iglesia en Panamá vivió una jornada de alegría con la ordenación sacerdotal de Miguel Sánchez y la ordenación diaconal de Abdiel Reyes y Jae Yung, en una celebración presidida por el arzobispo José Domingo Ulloa Mendieta.
Por Héctor Muñoz
La Iglesia que peregrina en Panamá vivió una jornada de profunda alegría y esperanza con la ordenación sacerdotal y diaconal celebrada este sábado 7 de marzo, en la Catedral Basílica Santa María la Antigua, templo madre de la arquidiócesis.
La Eucaristía fue presidida por el arzobispo metropolitano, José Domingo Ulloa Mendieta, quien, mediante la imposición de manos y la oración consecratoria, confirió el sacramento del Orden a tres nuevos ministros para el servicio de la Iglesia.
En la celebración también concelebró el obispo Fernando José Castro Aguayo, actual pastor de la Diócesis de Margarita, cuya presencia dio un carácter especial a esta celebración eclesial.
Un nuevo sacerdote para la Iglesia en Panamá
Durante la celebración fue ordenado sacerdote Miguel Sánchez, quien a partir de ahora se incorpora al presbiterio arquidiocesano para ejercer su ministerio al servicio del Pueblo de Dios.
El momento de la ordenación sacerdotal estuvo marcado por gestos profundamente simbólicos, como la imposición de manos del arzobispo, la unción de las manos con el santo crisma y la entrega de la patena y el cáliz, signos de su misión de presidir la Eucaristía, anunciar el Evangelio y acompañar pastoralmente a las comunidades.
La alegría fue especialmente visible entre los fieles de la capilla San Juan Bosco de Llano Largo, en La Chorrera, comunidad que acompañó con entusiasmo a quien ahora es su hijo espiritual convertido en sacerdote.
Dos nuevos diáconos para el servicio del Evangelio
En la misma celebración también fueron ordenados diáconos:
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Abdiel Reyes
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Jae Yung
El ministerio diaconal los configura de manera especial con Cristo servidor, llamándolos a vivir su vocación en el servicio de la caridad, la proclamación del Evangelio y la asistencia en la liturgia.
La ordenación diaconal representa un paso importante dentro del camino vocacional y en la vida ministerial de la Iglesia.
Familias y comunidades acompañaron este momento de gracia
Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue la presencia de las familias de los ordenados, quienes acompañaron este paso fundamental en su vocación.
También estuvieron presentes comunidades parroquiales, capillas, grupos pastorales y fieles, que se unieron en oración y acción de gracias por estas nuevas vocaciones.
En medio de cantos, oración y signos litúrgicos, la celebración fue vivida como un verdadero momento de gracia para toda la Iglesia en Panamá, que continúa confiando en la acción de Dios que sigue llamando obreros para su mies.
Un signo de esperanza para la Iglesia
Con esta celebración, la Iglesia en Panamá recibe un nuevo sacerdote y dos nuevos diáconos, fortaleciendo así su misión evangelizadora y pastoral.
La comunidad eclesial fue invitada a continuar orando por las vocaciones, para que más jóvenes respondan con generosidad al llamado de Dios y se dispongan a servir al Evangelio y al pueblo cristiano.
