Son delicias que llenan de orgullo nacional cada mesa panameña; y en los pueblos, nacionales y extranjeros no finalizan un desfile sin antes formar la fila para probar una deliciosa carne en palito.
Karla Díaz
Noviembre en Panamá no es solo patria, sino también comida tradicional. Durante este mes, las cocinas se llenan de aromas que evocan identidad y celebración, con platos que reflejan la diversidad cultural del país. Desde el tradicional sancocho hasta el arroz con pollo, cada receta es un homenaje al sabor panameño.

El mes de la Patria invita a reunirse en familia, a compartir historias y, por supuesto, a disfrutar de esos platos que acompañan las fiestas y desfiles. El sancocho panameño es sin duda el favorito de Ismari Polanco, esa sopa de gallina con ñame y culantro que muchos consideran el plato nacional.
“No hay un noviembre en mi familia que no incluya una buena olla humeante de sancocho por el sabor tan especial y nutritivo que ofrece”, señala
También destacan el arroz con pollo, infaltable en almuerzos y cenas patrias, y las torrejitas de maíz nuevo, que endulzan las reuniones con su sabor típico. En las provincias del interior, las familias preparan tamales envueltos en hojas de bijao, bollos de maíz nuevo, ropa vieja y carimañolas, combinando lo festivo con lo tradicional.
Comer juntos los sabores de la Patria es celebrar lo que somos, un país de mezcla, tradición y sabor.
Para Miriam Rodríguez este plato es su favorito. Ella lo acompaña con ensalada de feria y tajada de plátano maduro. “Noviembre es un mes muy importante para mi, pues resalto a Panamá y además es mi cumpleaños, así que en mi mesa este plato no puede faltar”, detalla.
Durante las fiestas patrias, la gastronomía se convierte en una expresión viva del amor por Panamá, donde cada plato cuenta una historia de raíces, mezcla cultural y orgullo nacional. Las bebidas también influyen, siendo el chicheme y la chicha de saril de las más consumidas y elogiadas.
Los restaurantes y los emprendedores aprovechan la ocasión para ofrecer menús típicos y rescatar recetas antiguas que forman parte de la memoria colectiva, porque más que una costumbre culinaria, compartir estos platos en noviembre es una manera de rendir homenaje a la identidad panameña.
