El 8 de abril de 1665, el papa Alejandro VII lo elevó a los altares y el 24 de enero 1877, el papa Pío XI lo declaró Doctor de la Iglesia católica.
Por Raúl López Aranda
Fue educado en el seno de una familia que pertenecía a la nobleza, pero él abandonó sus títulos y riquezas para servir a Dios.
San Francisco de Sales es Doctor de la Iglesia católica, patrono de los periodistas y escritores, y el padre de la comunicación.
En Panamá tiene devotos entre los comunicadores sociales, que lo ven como un ejemplo de caridad y amor.
El día que se celebra a San Francisco de Sales es especial para la periodista Grissel Bethancourt, quien conoció la vida y obra del santo francés gracias a las películas que ha transmitido canal 5 y a las invitaciones que le hacía el arzobispo José Domingo Ulloa cuando era presidenta del Colegio Nacional de Periodistas, para participar de la Eucaristía en su honor cada 24 de enero.

Bethancourt dice que, como católica, ha rendido tributo a la misión de San Francisco de Sales participando en la Eucaristía y, junto a otros colegas, llevando ofrendas para las personas de escasos recursos.
Tiene gratos recuerdos de la Basílica Don Bosco durante y después de la celebración de la misa en honor a San Francisco de Sales. “Se realizaban convivios, eran momentos muy difíciles por los que estábamos pasando los periodistas, y yo sentí como un abrigo”, pero esos convivios sinceros, de charla amena que se hacían en la basílica no se han vuelto a realizar, rememora con nostalgia. El arzobispo de Panamá es quien nos ha inculcado el tema de San Francisco de Sales”, añade.
A Bethancourt le gustaría que los periodistas destacaran al religioso y lo reconocieran, porque fue un gran comunicador.
“Su historia es muy bonita, pero creo que no hemos incentivado a los periodistas católicos, que están en los gremios, a que recuerden su obra y no solamente la fecha en la que se le celebra”, puntualiza.

La periodista Bárbara Bloise también ha asistido a las misas en honor a San Francisco de Sales. Lo considera un propulsor de la palabra, con fe y ética. Pensando en esa figura, la comunicadora social reflexiona: “Hoy reconocemos que el periodismo está al servicio de la verdad y el bien común. Estamos llamados a cultivar la bondad y a ser los salvaguardas del ejercicio de la libertad y de la justicia”.
Bloise recomienda rezarle a San Francisco de Sales y agradecerle los favores recibidos por su intercesión.
Aurelia Marín también es periodista, ella reconoce el valor que tiene san Francisco de Sales; cree que los comunicadores sociales deben imitar al santo por su sinceridad y humildad, y por el gran valor que le dio a la verdad.

“Un ejemplo para que el periodismo resultara de grandes proyecciones para todos. Su desprendimiento de lo material y solidaridad para la humanidad lo llevó a ocupar ese sitial; su reconocimiento es mundial. Imitarlo es un gran honor”, destaca.
Marín estima que conocer más sobre él enaltecería la profesión, porque se sacrificó por todos. Si tuviera que pedirle algo, sería que interceda con Dios para que siempre me dé sabiduría y valor a fin de seguir ejerciendo la profesión sin temor, y apoyar a mis colegas cuando me necesiten, concluye.
Datos
El santo nació en Lyon, Francia. Fue bautizado el 28 de agosto de 1567 con el nombre de Francisco, en honor a San Francisco de Asís. Era miembro de una familia noble, el mayor de 13 hermanos. Fue criado por una niñera y, durante 6 años, su padre, un hombre exigente, lo educó y le enseñó a desarrollar la responsabilidad.

Sus sermones
Eran impresos en hojas sueltas que dejaba por la ciudad. Esta es una de las razones por las que la Iglesia católica lo nombró patrono de los periodistas y de los escritores.
7 palabras
El 10 de mayo de 1593 se puso la sotana y, al día siguiente, se convirtió en canónigo de Annecy. El 13 de mayo renunció a su derecho de nacimiento y al título de Señor de Villaroger. El 11 de junio de 1593 comenzó a visitar enfermos y privados de libertad.
En 1608 publicó el libro “Introducción a la vida devota”, su obra más conocida. Es una recopilación de las cartas que le escribió a la esposa de un primo que quería aprender devoción y llevar una vida de oración. En las cartas que envió, por dos años, le escribía consejos espirituales.
