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Santa Ana inicia su Semana Mayor con el fervor de una comunidad que no olvida

Santa Ana inicia su Semana Mayor con el fervor de una comunidad que no olvida

Procesiones de tradición, participación masiva y expresiones renovadas fortalecen la identidad espiritual de una comunidad arraigada en su historia.

 

Por Marianne Colmenárez 

Con 262 años de fundación, la parroquia Santa Ana sigue siendo un punto de encuentro espiritual que trasciende generaciones. Sus muros guardan la memoria de un barrio que ha cambiado con el tiempo, pero que no ha dejado de mirar hacia su templo como referencia de arraigo y fe.

Allí, la Semana Santa no se vive como una tradición que se repite, sino que cada año se renueva con la participación activa de su gente.

El sacerdote Anel Sánchez, párroco de la comunidad desde hace cuatro años, afirma con claridad que “Santa Ana no solo es un templo, sino un refugio espiritual que mantiene vivo el vínculo entre sus fieles, incluso aquellos que han emigrado”. 

El P. Anel expresa esperanza por mejoras del templo.

Esa conexión invisible es la que hace que muchos regresen en estos días santos, movidos por la memoria y la devoción aprendida en familia.

A lo largo de sus años, Santa Ana ha sostenido la fe en medio de dificultades y transformaciones. Para su párroco, esa historia se hace visible especialmente en la Semana Mayor, cuando la comunidad se esmera por vivir cada celebración con profunda devoción y recogimiento. 

“Es una parroquia con mucho sentido histórico, su fe se refleja en la riqueza de sus procesiones, que destacan por su frecuencia y significado”, asegura el padre Anel.

Desde el Viernes de Dolores, pasando por el Domingo de Ramos, lunes y miércoles santo, así como el jueves con la procesión del silencio de los varones, la comunidad se organiza para acompañar cada momento.

 

 

Entre recuerdos parroquiales, esta imagen de 1989 muestra la procesión del Nazareno.

 

El Viernes Santo, una de las jornadas más concurridas, tiene como centro la procesión del Santo Sepulcro. Las andas, preparadas por distintas pastorales, reflejan el compromiso de cada grupo por aportar divinidad y sentido a la celebración. 

La Santa Cruz, la Magdalena, San Juan y la Dolorosa son imágenes antiguas que se han conservado con esmero, como testigos vivos de la fe de generaciones.

 

Organización y participación

La fuerza de Santa Ana está en su gente, diversos grupos sostienen la vida parroquial y hacen posible que los días santos se vivan con intensidad. Servidores del altar, Damas de Santa Ana, Caballeros del Santo Sepulcro, Équites, Matrimonios en Victoria, Legión de María, Pastoral Juvenil, Pastoral de la Divina Misericordia, entre otros, se integran en un trabajo conjunto que da forma a cada celebración.

Alina Cardoze, administradora y fiel desde hace más de veinte años, recuerda el impacto que tiene la visita a los siete templos durante el Jueves Santo. “Es increíble la cantidad de fieles que pasan por Santa Ana; un conteo reciente estimó que unas 14 mil personas visitaron la parroquia entre la mañana y la tarde el año pasado, y el flujo continuó al día siguiente”, resalta.

Aunque no se promueva en la ruta del Casco Antiguo, los fieles siguen incluyendo a Santa Ana en su camino. Esa respuesta habla de una devoción que supera la planificación y se deja guiar por la tradición y el afecto.

 

Tradición que se renueva con creatividad

Alina asegura que cada párroco ha dejado su huella en la vida de la comunidad, y el padre Anel no ha sido la excepción. “Una de las iniciativas que ha revitalizado el Domingo de Resurrección es la llamada Carrera de los Santos, inspirada en tradiciones de España y de pueblos del interior”, explica.

La Carrera de Los Santos se vive intensamente.

Esta representación recrea el momento en que los discípulos corren hacia el sepulcro al enterarse de la resurrección. Jóvenes y adultos de la parroquia participan en un recorrido breve, pero intenso en velocidad, cargando las andas y realizando gestos de reverencia. 

La escena, cargada de simbolismo, atrae a numerosos fieles que documentan con fotos y videos el momento de la celebración.

Además, se ha incorporado un espacio de convivencia con los niños, quienes buscan huevos de Pascua como parte de un ambiente festivo que anuncia la alegría de la resurrección.

 

Memoria viva 

Noris Barsallo, de 88 años, ha vivido toda su vida en el barrio y conserva recuerdos que reflejan la fuerza de estas tradiciones. “Cuando yo estaba niña, mi mamá me ponía detrás de la imagen de la Dolorosa. El sábado en la mañana, me impresionaba el silencio de las mujeres, acompañadas únicamente por el sonido de la matraca”, relata. 

Aunque ya no puede participar como antes, por su salud, sigue vinculada a la parroquia desde la tiendita, manteniendo viva su presencia y testimonio.

Por su parte, Naxur Escudero, laico comprometido desde 1978, evoca una época en la que los jóvenes realizaban representaciones teatrales en vivo y las damas de la Cofraternidad de la Doctrina Cristiana se encargaban de adornar con esmero el sepulcro.

 

Francisca también plancha los faldones de las andas.

 

“Recuerdo que era muy bonito la unidad que teníamos con las parroquias del Casco Antiguo, nos uníamos en las procesiones; en Parque Catedral nos reuníamos los fieles con nuestros sacerdotes”, expresa Naxur. 

 

Cuidado del templo, signo de compromiso

El paso del tiempo también ha dejado huellas en la infraestructura del templo. Sin embargo, la comunidad ha respondido con iniciativas concretas para su mantenimiento.

 Se han realizado trabajos como el pulido del piso y la recuperación de piezas antiguas del altar, revelando detalles de gran valor.

Además, el apoyo del Plan Libertad del Ministerio de Gobierno ha permitido avanzar en labores de mantenimiento con la participación de privados de libertad, quienes contribuyen como parte de su proceso de reinserción social. La junta comunal y algunas empresas han colaborado con materiales, especialmente para la pintura del interior del templo.

A pesar de las limitaciones, la comunidad se organiza para atender necesidades urgentes, como filtraciones; mientras tanto, siguen orando, manteniendo la esperanza de una restauración integral para el 2027.

 

Santaneros comprometidos

 

Alina Cardoze 

Administradora

“El Domingo de Pascua tenía poco ánimo, pero ahora, con la Carrera de los Santos, todos vivimos renovada motivación”.

 

 

Francisca Torres

Comedor

“Vivo en El Chorrillo y asisto a esta parroquia desde hace 26 años. Soy yo quien plancha el vestuario que usan los jóvenes en el Viacrucis”.

 

 

Noris Barsallo

Laica

“Cuando joven hice el papel de la Samaritana, caminaba junto a las mujeres fuertes: María, la madre de Jesús; María Magdalena y María de Cleofás”.  

 

 

Naxur Escudero

Laico – MEV

“Desde joven formé parte de Équites, grupo fundado hace más de 50 años, donde vivíamos con profundo fervor cada celebración”.