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Se puede crecer aún en medio de la crisis y el dolor

El pasado domingo la joven Sabrina Murillo cumplió 21 años, ella nunca hubiese imaginado que los celebraría con una familia grande y distinta a la que tenía hace meses. Sus amigos de la parroquia San Lucas Evangelista de Costa del Este se unieron para preparar una reunión con muchas sorpresas y detalles. Demostraron a Sabri y a su mamá María Luisa, que pueden seguir contando con ellos para superar este proceso de recuperación.

Sabrina es la única sobreviviente del accidente de tránsito, que ocurrió en el P.H. Breeze de Costa del Este el pasado 28 de marzo. Esa tarde cambió su vida definitivamente, cuesta imaginar que en un solo día siendo tan joven puedas perder físicamente a tu padre, hermana y novio. Aparte verte en un hospital sin saber el camino que te espera para poder recobrar la salud. Se puede ver en misa sonriente, cariñosa, fuerte y con una luz en sus ojos que expresan esperanza de vivir, de luchar y de retribuir todo el amor que ha recibido durante todos estos meses.

“Las oraciones de la comunidad es lo que me ha ayudado a estar como me ven en este momento, es increíble todo lo que han hecho por nosotras. Desde que estaba en el hospital mis amigos se hicieron un horario de visitas para todos esos meses, siempre estuve acompañada. Aún en casa recibo visitas todos los días, llegan demostrándome mucho amor”, afirmó Sabrina.

Esta valiente joven manifiesta que cuando ve en las redes sociales el vídeo que grabaron los jóvenes de la parroquia para pedir colaboración para su próxima operación, no para de llorar. Este gesto de solidaridad le conmueve y le llena de fe para seguir. “Estoy muy agradecida, apenas me recupere buscaré la forma de servir en cualquier grupo de esta comunidad parroquial” afirmó.

Los feligreses de la parroquia San Lucas, amigos de la familia y algunas empresas motivadas, han colaborado en distintas actividades con el objetivo de recaudar fondos para los tratamientos y terapias de esta guerrera que sólo “por ahora” se encuentra en silla de ruedas. Bingos, lavado de autos, torneos de golf, bazares, entre otros eventos han servido para ayudar económicamente a la madre de Sabrina.

¡Cobrar fuerzas!

Una crisis representa tanto una oportunidad como un peligro. Como oportunidad, puede ayudar a las personas, familias y comunidades a crecer aún en medio de la difícil prueba. Las personas se unen, se organizan y aferrados a Dios buscan soluciones.

Representa un peligro cuando se paralizan, se dividen, pierden la confianza en Dios y en sí mismas, viven tristes y no ven salida alguna.

El padre Miguel Ángel Ciaurriz, párroco de la Iglesia San Lucas tomó la primera lectura del domingo (1 Reyes 19,4-8) para explicar a la feligresía y a la misma Sabrina presente en la eucaristía, sobre cómo la vida en ocasiones es verdaderamente dura.

El pasaje hablaba de Elías en el desierto, agotado por la precariedad deseó la muerte, pidió a Dios que le quitara la vida. Explicó que el Señor quiere que sus hijos tomen conciencia de que él está presente. A Elías le mandó un ángel con un pan; a nosotros nos envía a su Hijo, que se hace pan de vida para sostenemos, para no dejarnos solos en los momentos de necesidad.

En plena homilía, Ciaurriz preguntó a Sabrina: ¿Con todo esto que te ha pasado, te has sentido como Elías, con ganas de abandonarte? A lo que ella respondió: “Si lo he sentido, pero a través de la oración re-cobro la fuerza, la fe y la esperanza en Dios”.

El padre le agradeció por ser testimonio de vida y en broma agregó que Jesús seguramente diría: ¡Vamos a curar a Sabrina!, mira toda esa gente de la parroquia San Lucas pidiendo tanto por su salud.

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