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Médicos hablan sobre qué hacer para sobrellevar la incertidumbre

Redacción/Panorama Católico

Las noches se hacen largas y los días van pasando en medio de la incertidumbre. La pandemia del Covid-19 ha traído a su paso que las personas sientan miedo, insomnio, ansiedad y hasta depresión.

Pensamientos como ¿Regresaré con bien? ¿Mis hijos no me han llamado? ¿Seguirá mi contrato o me despedirán?, invaden la mente de algunas personas, tanto a las que van a trabajar como las que deben quedarse en casa.

En medio de tanta duda, despierta esa misión de llevar la buena nueva para aliviar nuestros dolores, tanto internos como externos.

Uno de ellos es el doctor Jorge Ramón Valdés, quien es director médico de la Policlínica Presidente Remón, ubicada en el corregimiento de Santa Ana, una de las más antiguas de nuestro país, con 62 años de existencia y cuya cobertura incluye también a los sectores de El Chorrillo, San Felipe, Calidonia, Curundú y Veracruz.

Experiencia. El Dr. Valdés reconoce en los ojos la llama avivada de servir.

El Dr. Valdés ha cultivado con amor un ejemplar matrimonio donde nuestro buen Dios es el centro y motor de sus vidas. Unida a estas dos vocaciones, incursiona en otra gran área, siendo aspirante a diácono, y en ese caminar da dar a conocer a Cristo a tiempo y destiempo, sobre todo en estos tiempos que el nuevo coronavirus les roba de muchas formas a las personas, la paz. 

El galeno relata, a Panorama Católico, que hay hechos que tenemos que reconocer, entre ellos que vivimos tiempos de angustia e incertidumbre y que el mayor temor de las personas es la muerte de modo dramático, en la que se entra al hospital y no se sabe si se volverá a ver a los suyos.  

Reconoció que una de las misiones es dar voces de aliento, y decirles a los hermanos que pertenecen al personal médico como a los pacientes, que hay que  tener confianza y que el Señor está actuando a través de la ciencia de la medicina. 

Expresó que, si bien, es cierto hay que tener cautela y seguir las indicaciones. No hay que atemorizarse, porque el Señor está con nosotros, y que simplemente tenemos que esforzarnos hacer nuestra parte siendo disciplinados y obedientes a las indicaciones de lo que se ha demostrado que es efectivo, como es el distanciamiento social, el lavarse las manos, colocarse mascarillas y mantenerse en casa. 

También recomendó no escuchar mensajes negativos, que nos llega a través de diferentes vías y que cuyos fundamentos no son comprobados.

Reconoció que ante el panorama dantesco que se viven en estos tiempos, en donde a nivel mundial se observa el gran número de infectados y fallecidos, que nunca dudemos, que nuestro Padre Todopoderoso no nos ha dejado, y que hay ciertos signos que nos da este tiempo y uno de ellos es reencontrarnos con nosotros mismos como humanos, como cristianos, mirar y afianzar nuestra fe mediante la lectura de la Palabra, así como volvernos a unir con nuestra familia y amistades.

Acotó que paulatinamente la pandemia va a menguar y que lo peor que nos podría pasar como género humano es que volvamos a ser igual a como éramos antes, puesto que debemos salir siendo mejores. 

El doctor Valdés deliberó sobre un hecho que le conmueve y emociona y es que, debido a esta pandemia, observa en los ojos y los corazones de los profesionales de la salud más avivada la llama de la pasión por servir y que le hizo recordar las palabras del Sumo Pontífice, cuando refiriéndose a los sacerdotes dijo: “que habían vuelto a su amor primero”. 

“Es igual en la medicina, es volver a ese amor primero, ese primer llamado a servir, a curar enfermos y hacerlos de una forma tan entusiasta como diciendo: no nos van a vencer”, apuntaló. 

También reflexionó sobre el mensaje que el Papa Francisco nos enviaba hace unos viernes atrás, cuando hizo la bendición urbi et orbit, donde abordó ese pasaje tan hermoso en el que nos hizo ver que definitivamente Jesús está en la barca con nosotros.

Sobre estas exhortaciones cristianas admitió que las comparte con colegas, personal de salud y administrativo, así como con los residentes de las comunidades a las que sirve y con las que innova hablándoles del Evangelio de forma virtual, expresando que Jesús nos acompaña y que es nuestra esperanza, tal como dijo Pedro cuando estaba en la barca: “Señor a quién iremos, sino es a ti que tienes palabras de vida eterna”.

Resiliencia, adaptación, obediencia y fe

Orar. El rosario conforta los corazones.

La médico psiquiatra Malaika Fagette Wilson expresó que el ser humano tiene capacidades que le pueden ayudar en este proceso para asimilar con fe lo que se está viviendo como es la ansiedad y depresión, entre ellos: paciencia, aceptación, adaptación y resiliencia.

Fagette Wilson, quien labora en la Caja de Seguro Social, manifestó que el coronavirus representa para el mundo una guerra, porque se está luchando contra un microorganismo que nos puede arrebatar la salud y la vida y nos ha obligado a encerrarnos en nuestras casas y a separarnos de nuestros seres queridos.

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Reconoció que hay quienes bajo este panorama viven un duelo, que los lleva a diferentes etapas como lo son: estado de shock, negación, regateo – en el que deseamos que todo lo que está aconteciendo no estuviera pasando melancolía y hasta depresión, puesto que perdemos nuestra libertad y actividades que teníamos en mente como realizar una fiesta o viajes que tuvimos que cancelar.

La psiquiatra subrayó que es primordial el aceptar nuestras emociones, para seguidamente identificar cuál es la trinchera desde la que se va a combatir al virus dándole propósito a nuestras acciones, ya sea atendiendo pacientes en un hospital, recogiendo desechos, patrullando las calles, atendiendo clientes, apagando fuegos o quedándonos en casa.

Expuso, como ejemplo, la labor de cajera y de los dependientes dentro de un supermercado, quizás algunos antes de esta pandemia veían su trabajo como poco atractivo. En cambio, este trabajador, ahora comprende que, si ellos no realizan esta labor, los clientes no podrían surtir las despensas a sus hogares.  

“Tú vas allá y tu trinchera es ir a dar ese servicio, que es necesario y a cambio podrás llevar tu salario a tu casa”, puntualizó la especialista.

Destacó la enorme cualidad que tiene el ser humano de querer sobrevivir a pesar de las circunstancias.  Subrayó que, en otros momentos de la historia, la humanidad ha vivido en condiciones más hostiles, puesto que no existían una serie de comodidades como las que ahora poseemos, que no había luz, automóviles, internet o equipos para refrescarnos, razón por la cual tenemos que “recogernos”, bajo esta óptica, no resulta tan pesado el quedarnos en casa.   

La psiquiatra enfatizó en la importancia de ser creativos para hacer un buen uso de nuestra cuarentena, de ajustarnos a la situación, siendo de gran ayuda el no desear estar en otro lugar, contribuir con obediencia, para que sea este periodo un momento de crecimiento personal. 

La doctora Fagette Wilson apeló a dos virtudes teologales:  fe y esperanza, en que esta situación pasará y volveremos a caminar por las calles, abrazarnos y mirar los hermosos amaneceres que nos regala los escenarios. 

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