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«No vinimos a hacer turismos, vinimos a crecer en la fe»

Los últimos días en las diócesis se han vivido con intensidad; son miles de peregrinos los que arri­baron durante la semana pasada a suelo patrio para compartir en distintas comunidades y de diferentes formas.

Algunos iniciaron celebrando la Eucarsitía, otros conociendo parte de nuestra geografía, la cul­tura panameña, bailes y cantos, y otros evangelizando y compartiendo la Palabra en comunidades específicas.

Mision País Panamá, movimien­to de jóvenes misioneros visitó asilos, centros comerciales, el centro femenino de cumplimien­to de adolescentes y la comunidad de Bello Horizonte y sus alrede­dores. En el marco de la JMJ se han congregado 125 misioneros de países como Guatemala, Chile, Honduras, y los nacionales. Algunos de estos jóvenes relatan su experiencia en Panamá:

Francisco de Asturias, Itzapa Chimaltenango, Guatemala

Primera vez que participo con Misión País, y desde el día uno ha sido muy sorprendente; me enteré que me correspondía misionar en la cárcel, tuve mucho miedo por tener la noción de cómo es una cárcel en Guatemala, lo estrictos que son al dejar pasar una visi­ta, los presos son muy agresivos. Cuando vi entrar a las chicas del centro de cumplimiento de ado­lescentes me sorprendí aún más por su corta edad y su cara seria. Al pasar el tiempo conversando sobre las bienaventuranzas pude percatarme de que necesitan ese amor de los que estamos en li­bertad. Todos merecemos una se­gunda oportunidad, todos nos debemos tratar igual, no debemos sentirnos mejor que el otro.

Constansa Achondo, Universidad Católica de Chile

Llegué dispuesta a sorprenderme con lo que Dios tiene dispues­to para mí. Me sentí libre, llena del Espíri­tu Santo al decir: que tenga buena tarde, que le vaya bien, ore por no­sotros. Además la Eucaristía me dio mucha fuerza para continuar, me siento regalada con lo que estoy viviendo en Panamá con mis hermanos de Misión País.

Stephanie Alvarado, Honduras

Junto con mi hermana y un amigo estamos viviendo nuestra segunda jornada mundial de la juventud Panamá. Nos ha contagiado de su alegría por medio de los misioneros de Misión País y las familias que han abierto sus hogares para recibirnos, siempre pendientes de si comimos, si es­tamos bien; ciertamente nos sentimos en casa.

Polonia y Chile en La Chorrera

La comunidad de Río Congo, específicamente la Capilla Virgen de la Medalla Milagrosa, recibió con los brazos abiertos a 103 pola­cos y 18 peregrinos chilenos, para compartir, como una sola familia durante los días previos a la JMJ.

Ola Gesicka, una polaca de 28 años destacó la importancia que tuvo para ellos el poder venir a Panamá desde que se anunció que era el próximo país sede.

«En Polonia hicimos el llamado y muchos se anotaron; desde ahí iniciamos nuestra formación es­piritual, compartíamos sobre las Sagradas Escrituras, y asistíamos al Santísimo pidiendo poder venir a esta jornada», dijo.

Con una enorme sonrisa des­taca que en Panamá hace mucho calor; comenta con sus compa­ñeros, que les gusta mucho la música latina. «Cuando se siente el ambiente de canto y baile, nos unimos, pues todo nos ha gusta­do, y se nota que los panameños han trabajado mucho para poder recibirnos, por eso, muchas gracias», agregó.

En cuanto a lo que esperan de la jornada señaló que no vinieron desde Polonia para hacer turismo, sino a crecer en la fe y orar por el mundo. «Queremos conocer mas gente como nosotros, y gritarle al mundo que Dios existe y que nos ama», dijo con mucha emoción.

Por su parte, los jóvenes chi­lenos sintieron la acogida de los panameños de una manera que no se esperaban. Isidora Rocha con 19 años vino dispuesta a llenar­se de todo lo que diga el Papa, a conocer gente y a disfrutar de la cultura panameña.

Jeremy y Rodrigo, del mismo grupo, destacaron que no imagi­naban la manera en la que los pa­nameños abrirían sus corazones para ellos. «No lo esperábamos, de ver­dad que la confianza que nos han entregado en este país es impa­gable, Chile les da las gracias», dijeron. Los jóvenes peregrinos com­partieron la Eucaristía en espa­ñol y polaco, rezaron el Rosario y disfrutaron de un día deportivo con la comunidad chorrerana.

 

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