Su mensaje invita a la oración, la penitencia y la conversión del corazón, recordando confianza en Dios y atención a enfermos. Hace poco, en Panamá, se inauguró una gruta en su honor.
Por Raúl López Aranda
Su advocación nació en Francia, pero su devoción se extendió por el mundo. Hace poco, en Panamá, se inauguró una gruta en su honor. Hoy, la Virgen de Lourdes está de cumpleaños. Sus altares se llenan de flores y el agradecimiento de sus fieles se eleva al cielo, acompañado de plegarias para pedir su intercesión.
En 1858, una joven que vivía en una pequeña y humilde aldea aseguró que la Virgen se le aparecía en la gruta de Massabielle, en las afueras de Lourdes, Francia.
Al principio no le creyeron. Sin embargo, poco a poco, y a pesar de la incredulidad y la resistencia de muchos, católicos de toda Francia comenzaron a llegar a Lourdes, movidos por la curiosidad y la fe.
En 1862, el Papa Pío IX pidió al obispo local que permitiera la veneración. Antes de ello, la joven analfabeta de 14 años tuvo que soportar burlas y rechazo.
Hoy la Virgen de Lourdes está de cumpleaños. Sus altares están llenos de flores y el agradecimiento de sus fieles llega al cielo, acompañados de plegarias para pedir su intercesión.
Bernadette y el escrutinio público
Muchos pensaron que la joven católica mentía, exageraba o imaginaba sus visiones.
Las autoridades locales sometieron a Bernadette a interrogatorios llenos de dudas, esperando que se retractara. Ella no lo hizo y mantuvo su relato.
Médicos también la examinaron para determinar si padecía problemas mentales, pero no encontraron indicios.
El escepticismo alcanzó incluso a la Iglesia. El padre Peyramale, párroco local, pidió a Bernadette que la Señora revelara su nombre.
La Iglesia abrió una investigación que se extendió de 1858 a 1862.

Las apariciones
Bernadette Soubirous sostuvo que la Virgen se le apareció 18 veces. Un encuentro, en particular, cambió la opinión de los escépticos.
El 25 de febrero, durante la novena aparición, la Virgen le pidió que bebiera agua de la fuente y comiera de las plantas cercanas. Bernadette comenzó a escarbar en el fango ante la mirada incrédula de unas 350 personas. Su rostro y su ropa estaban sucios, pero ella permanecía decidida a obedecer.
Minutos después, el agua empezó a brotar. Lo que parecía imposible se convirtió en un hecho visible para los presentes: un manantial que muchos interpretaron como señal para creerle.
La identidad de la Virgen
Las apariciones, registradas entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, están asociadas al dogma católico de la Inmaculada Concepción. Bernadette afirmó que el 25 de marzo de 1858 la Virgen le dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.
El 18 de enero de 1862, el obispo Laurence publicó la carta pastoral en la que declaró que la Inmaculada Madre de Dios se había aparecido verdaderamente a Bernadette.
Sus mensajes
Los mensajes de la Virgen de Lourdes hablan de la confianza en Dios, la oración, la penitencia y la conversión del corazón.
Pidió el rezo del rosario, abandonar el pecado y atender a los enfermos, prometiendo dicha en la vida eterna a quienes lo hicieran.
Lourdes, un santuario de peregrinación
El Santuario de Nuestra Señora de Lourdes es uno de los más visitados del mundo.
Antes de la pandemia recibía alrededor de 3.5 millones de visitantes al año, entre fieles y turistas.
Estadísticas de mercado indican que la ciudad puede llegar a recibir entre 4 y 6 millones de visitantes, sumando turismo religioso y recreativo.
El agua es canalizada a través de grifos y fuentes ubicadas en distintas zonas del santuario.
Los peregrinos beben, se lavan el rostro o llenan recipientes para llevar a casa.
Dentro del santuario también hay piscinas. Antes se realizaban inmersiones completas; hoy, en ocasiones, se limitan a lavados de rostro o manos. Esta agua, gratuita, simboliza la fe, la purificación y la esperanza.
