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El despertar de la fe a través de los hijos

El despertar de la fe a través de los hijos

El testimonio de Sophia inspiró a sus padres para buscar la plenitud espiritual mediante el ejemplo vivo del amor de Dios.

 

Por Marianne Colmenárez

Más de 200 fieles recibieron los sacramentos de iniciación cristiana (Bautismo, Comunión y Confirmación) en ceremonias realizadas el pasado domingo, en las parroquias Nuestra Señora de Lourdes, de Carrasquilla, y Santa María Madre de Dios, de la urbanización Don Bosco. 

Entre ellos destacó Rosana Montenegro, quien ya había sido bautizada y vivió la gracia de la Comunión y Confirmación tras un proceso de formación que llegó a su culmen al ser bendecida por monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá.

Este paso tan importante nació de una inquietud sembrada por su hija Sophia Lisette, en ese entonces una niña de 11 años. “Me preguntó directamente por qué no recibía el Cuerpo de Cristo en el momento de la misa. Sentí pena, y despertó en mí un interés por saber cómo podía tener mi propia vida sacramental”. 

En octubre del 2025 Sophia celebró su primera comunión y Rosana se inscribió en la catequesis de iniciación cristiana para adultos de su misma parroquia, San Judas Tadeo, de Jardín Olímpico.

Recordó que, durante dos años, ella y su esposo Carlos, acompañaron a la niña a su catequesis. “Nunca fallamos los domingos, asumimos juntos esa misión de estar allí con nuestra hija”, explicó con orgullo. 

La presencia constante del papá fue el pilar que permitió que la motivación de la hoy adolescente se arraigara en el corazón de ambos padres durante todo el proceso.

 

Este gesto simboliza la iniciación del fiel como un soldado de Cristo.

 

Preparación

Para Rosana, la formación recibida los viernes, de 7:00 a 9:00 de la noche, ha sido un despertar maravilloso que le permitió adentrarse en las enseñanzas cristianas. 

La confirmanda junto a su suegra y madrina Laura Choy.

“Siento que estaba como a ciegas ante mi fe, este camino me ha permitido entender que la Palabra de Dios puede vivirse en la realidad de cada hogar”, aseguró al describir cómo ahora vive su espiritualidad con mayor plenitud y una conciencia absoluta de la gracia recibida.

Este paso hacia la vida sacramental hace que Rosana, quien aún no ha recibido el sacramento del Matrimonio, se sienta liberada y lista para servir en su comunidad parroquial. “Aunque todavía no puedo recibir el Cuerpo de Cristo, me sentí súper emocionada, porque cuando a uno lo bautizan siendo un bebé, no recuerda nada, pero en este momento fui consciente de todo, me puse a llorar de la emoción”, relató conmovida. 

Destacó que en mayo culmina la formación y pronto saldrá en grupo a evangelizar por los sectores de su comunidad.

 

Promesa matrimonial 

El momento más inesperado ocurrió el mismo día de la ceremonia, cuando Carlos, frente a la catequista, le pidió matrimonio oficialmente a Rosana para sellar su unión ante los ojos del Creador tras 21 años de convivencia.

 

“El otro año nos vamos a casar”, anunció con total firmeza, dejando claro que no hay marcha atrás en esta decisión. 

 

Este gesto espontáneo convirtió la jornada en una doble celebración para los Gordillo Montenegro, quienes ahora caminan decididos hacia el sacramento del Matrimonio y podrán recibir el Cuerpo de Cristo.

Carlos y Rosana visualizan con ilusión el año 2027; saben que deben hacer otro curso en este caso prematrimonial, para luego sellar su unión ante el altar de Dios.