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Prevención, educación y acción ante posibles situaciones de riesgo con nuestros hijos

Prevención, educación y acción  ante posibles situaciones de riesgo con nuestros hijos

En Panamá, la protección de la niñez sigue siendo un reto. Datos de UNICEF revelan que 4 de cada 10 niños experimentan algún tipo de violencia en el hogar, lo que evidencia la vulnerabilidad desde los entornos más cercanos.

Karla Díaz 

kdiaz@panoramacatolico.com

La seguridad infantil no es un tema que deba abordarse cuando ocurre una tragedia. Por el contrario, comienza en casa desde los primeros años de vida, a través de la educación, la comunicación y la confianza entre padres e hijos.

Así lo explica la psicóloga Yitzel Zúñiga, quien enfatiza que la prevención debe iniciar desde edades tempranas. “Es recomendable hablar de estos temas con los niños entre los dos y cuatro años, cuando están en pleno desarrollo del habla y comienzan a reconocer su cuerpo y su entorno”, señala.

Uno de los primeros pasos es enseñarles a identificar correctamente las partes de su cuerpo, así como establecer límites claros, qué está bien y qué no. “Enseñarles que su cuerpo tiene límites y que nadie debe sobrepasarlos es fundamental”, destaca la especialista.

Sin embargo, Zúñiga advierte que el lenguaje debe adaptarse a la edad. A los más pequeños no se les debe hablar directamente de abuso o de secuestro, sino desde un enfoque informativo. “Estos términos deben reservarse para edades entre los cinco y siete años, cuando ya pueden comprender mejor la situación”, explica.

 

Una realidad que exige

atención en Panamá

En los últimos años, se han reportado miles de casos relacionados con abuso y abandono infantil, lo que ha generado alertas, incluso de organismos internacionales, sobre la necesidad de actuar con mayor rapidez y contundencia.

En cuanto a desapariciones de menores, el país cuenta con herramientas como la Alerta Amber. Desde su implementación en 2024, más del 93% de los menores de edad reportados han sido ubicados, lo que demuestra la importancia de la reacción inmediata y la coordinación institucional.

Los niños deben saber que mamá y papá están para escucharlos y protegerlos.

Claves para prevenir

situaciones de riesgo

La especialista resalta que la prevención no se basa en el miedo, sino en la educación constante:

Enseñar a los niños a decir “NO” cuando algo les incomoda.

Explicarles que nadie debe tocar su cuerpo.

Reforzar que no deben guardar secretos relacionados con su cuerpo.

Fomentar la confianza para que sepan que pueden hablar con sus padres sin miedo a ser regañados.

 

 

Vigilancia, comunicación y formación

La seguridad infantil no depende solo de advertencias, sino de la presencia activa de los padres:

  • Supervisar el contenido que consumen en internet.
  • Conocer con quiénes se relacionan.
  • Estar atentos en espacios públicos.
  • Evitar dejarlos solos o sin supervisión.

Finalmente, la psicóloga subraya que la formación debe darse también desde los valores. “Como padres, somos los primeros educadores. Desde el hogar y la fe, debemos inculcar el respeto, los límites y el cuidado del propio cuerpo”.

En un contexto donde los riesgos existen, la mejor herramienta sigue siendo la información. Hablar con los hijos, escucharlos y guiarlos no solo los protege, sino que les da herramientas para enfrentar cualquier situación.

¿Qué hacer ante extraños o posibles situaciones de secuestro?

Zúñiga insiste en que los niños deben estar preparados para actuar:

  • No hablar con desconocidos ni aceptar regalos.
  • No alejarse de sus padres en espacios públicos.
  • Alejarse inmediatamente si sienten un contacto incómodo, incluso si proviene de alguien conocido.
  • Identificar adultos de confianza (maestros, policías).

La educación también debe extenderse al entorno digital. El acceso temprano a pantallas y redes sociales puede exponerlos a contenidos inapropiados. “Lo que no se explica en casa, lo aprenden afuera de forma incorrecta”, advierte.