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Teólogo Carlos Galli deja profundas enseñanzas de sinodalidad en el país 

Teólogo Carlos Galli deja profundas enseñanzas de sinodalidad en el país 

Referente teológico del pontificado del Papa Francisco compartió formación, diálogo y orientaciones pastorales que fortalecen el camino sinodal panameño.

 

Por Marianne Colmenárez

La visita a Panamá del presbítero y doctor en teología, Carlos María Galli, representó una oportunidad excepcional de formación para la Arquidiócesis de Panamá.

Considerado uno de los mayores exponentes del pensamiento católico latinoamericano y una de las voces teológicas más influyentes del proceso sinodal impulsado por el papa Francisco, el sacerdote argentino compartió durante una semana espacios de reflexión, diálogo y acompañamiento pastoral con obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosas y laicos.

Carlos Galli en plena jornada de formación.

Invitado por el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, Galli permaneció en el istmo del 24 al 31 de mayo para profundizar sobre la eclesiología que sostiene la renovación sinodal de la Iglesia y los desafíos de una comunidad cada vez más participativa, corresponsable y misionera.

Su presencia adquiere especial relevancia porque es reconocido internacionalmente como uno de los principales referentes de la Teología del Pueblo y uno de los pensadores que más ha contribuido a la reflexión teológica sobre la sinodalidad.

 

Formación para todos

Durante su estancia sostuvo encuentros con obispos, vicarios, personal de la Curia y miembros del Equipo Nacional de Sinodalidad. También compartió jornadas formativas con diáconos, catequistas, agentes de pastoral, movimientos eclesiales, formadores y seminaristas del Seminario Mayor San José.

Las reflexiones giraron en torno al Pueblo de Dios como sujeto de la sinodalidad misionera, una idea central en su pensamiento. Para Galli, la Iglesia no puede entenderse como una suma de individuos aislados, sino como una comunidad viva que camina unida en la misión evangelizadora.

“El nosotros de la Iglesia es el sujeto comunitario e histórico de la sinodalidad y de la misión”, explicó durante uno de los encuentros.

Desde esta perspectiva, insistió en que las iglesias particulares, las comunidades y cada bautizado tienen una participación activa en la vida eclesial. Según expuso, la Eucaristía ocupa un lugar central en esta visión y la comunión que nace del mismo Pan compartido se convierte en fuente y culmen de la vida sinodal.

 

En Chilibre, los laicos presentaron sus anhelos y las acciones que impulsan en sus comunidades.

 

Chilibre, testimonio sinodal 

Uno de los momentos más significativos de la visita fue su participación en la celebración de Pentecostés en la parroquia La Santa Cruz de Chilibre – Caimitillo, donde compartió con las Comunidades Eclesiales de Base.

Durante el encuentro destacó que las cinco líneas pastorales presentadas por las comunidades reflejan con claridad la visión eclesial, promovida por el Papa Francisco, el Documento de Aparecida y las conclusiones del Sínodo de los Obispos.

Subrayó especialmente la apuesta por una Iglesia sinodal y participativa, la formación permanente de los laicos, la opción preferencial por los pobres, el discernimiento comunitario y el trabajo en equipo orientado a una Iglesia en salida y misionera.

Aseguró llevarse el testimonio de una Iglesia viva, renovada en el Concilio Vaticano II.

 

“He visto mucha vitalidad en distintas Iglesias de América Latina, pero nunca había notado tantos laicos al mismo tiempo tomando la palabra y haciéndose corresponsables de la Iglesia. Eso me llamó la atención de Panamá”, afirmó.

 

Un estilo de vida

Más allá de las estructuras y programas pastorales, Galli insistió en que la sinodalidad representa una manera concreta de vivir la fe.

“Cuando hablamos de sinodalidad, no hablamos solamente de renovar estructuras pastorales o procesos eclesiales. Hablamos de un estilo de vida, de un estilo de ser Iglesia y de evangelizar, lo que en América Latina hemos llamado un nuevo modo de ser Iglesia”, señaló.

Asimismo, destacó que el Pueblo de Dios se manifiesta de múltiples formas, desde la familia y las pequeñas comunidades hasta las parroquias, diócesis y la comunión universal de las Iglesias.

 

¿Quién es Carlos María Galli?

Nació en Buenos Aires en 1957. Sacerdote desde 1981 y doctor en Teología desde 1993, ha dedicado más de cuatro décadas a la investigación, la docencia y el acompañamiento pastoral.

El padre Galli participó en la entrega de reliquia de Mama Antula, la primera santa argentina canonizada.

Su nombre está estrechamente ligado al pontificado del Papa Francisco. Amigo personal de Jorge Mario Bergoglio durante más de cuarenta años, colaboró con él en numerosos proyectos pastorales y académicos. 

Ambos trabajaron conjuntamente en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida en 2007.

Galli participó como asesor teológico en la redacción de ese texto y hoy es reconocido como uno de los principales intérpretes de su contenido.

Durante diecinueve años fue decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina, donde continúa desempeñándose como profesor titular y director del programa doctoral. 

Actualmente integra la Comisión Teológica Internacional, organismo asesor de la Santa Sede, y coordina el equipo teológico del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño. También fue nombrado por el Papa Francisco como perito y facilitador de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.

Autor de numerosos libros y artículos especializados, Galli es considerado hoy una de las voces más autorizadas para comprender el camino sinodal que vive la Iglesia.