Papa León XIV clausuró el mes mariano con un Rosario por la paz desde los Jardines Vaticanos y afirmó que, incluso en tiempos de conflicto, la paz es posible cuando se escucha el clamor de quienes sufren.
Por Héctor Muñoz
En la clausura del mes mariano, el Papa León XIV presidió el rezo del Santo Rosario por la paz desde la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, ubicada en los Jardines Vaticanos, uniéndose espiritualmente a miles de fieles y santuarios marianos de todo el mundo.
Durante su reflexión al finalizar los Misterios Gozosos, el Santo Padre elevó una firme invitación a no perder la esperanza ante las dificultades que atraviesa la humanidad y recordó que la paz sigue siendo posible incluso en medio de los conflictos que afectan a diversas regiones del mundo.
Tomando como referencia las palabras del Salmo 85: “Escucharé lo que dice el Señor Dios, pues él hablará de paz a su pueblo”, el Pontífice señaló que la humanidad necesita abrir nuevamente su corazón a la voz de Dios para comprender el sentido de los acontecimientos de la historia y descubrir su presencia que guía y sostiene a su pueblo.
María, modelo de quien escucha a Dios
El Papa destacó a la Virgen María como ejemplo perfecto de quien escucha la Palabra de Dios y responde con obediencia y confianza. Explicó que contemplar los misterios del Rosario junto a María ayuda a descubrir en Jesucristo “la única y definitiva Palabra de paz pronunciada por el Padre”.
Asimismo, recordó que Dios nunca abandona a sus hijos, incluso cuando estos se alejan de Él, sino que constantemente los busca para conducirlos nuevamente por el camino de la salvación.
La paz no es una ilusión
Durante su mensaje, León XIV subrayó que la paz no es una teoría ni una ilusión ingenua, sino una realidad que debe construirse diariamente mediante la justicia, el amor y el compromiso de cada persona.
“La paz se hace posible cuando elegimos escuchar el grito de quienes se ven privados de ella”, afirmó el Papa, haciendo referencia a los niños afectados por la guerra, las familias desplazadas, los refugiados, los prisioneros maltratados y todas las víctimas de la violencia.
Según explicó, estas personas comparten una misma súplica: “¡Paz!”.
Un compromiso que comienza en lo cotidiano
El Santo Padre insistió en que todos están llamados a ser constructores de paz. Señaló que esta misión comienza con gestos sencillos pero significativos, como evitar toda forma de violencia verbal o física, tanto en la vida cotidiana como en las redes sociales.
“La verdadera paz comienza en un corazón que ama”, expresó, destacando la importancia de promover palabras de reconciliación, mirar al prójimo con misericordia y actuar con sabiduría y verdad.
León XIV recordó que la paz es un don de Dios cuyo rostro es Jesucristo, quien derriba los muros de la división y transforma los corazones mediante el poder del amor.
Una misión para todos
Finalmente, el Papa invitó a los fieles a asumir la paz como una responsabilidad personal y comunitaria. Aseguró que la oración debe traducirse en acciones concretas capaces de transformar la realidad y pidió que cesen la violencia, la injusticia y la búsqueda egoísta del poder.
Encomendando esta intención a la intercesión de la Virgen María, concluyó su mensaje con una oración para que todos puedan responder cada día al llamado de Dios con generosidad y compromiso.
“Que María nos ayude a responderle cada día con nuestro propio ‘Aquí estoy’, no solo con palabras, sino con hechos”, expresó el Pontífice.
