,

“Gracias por hacerme sentir en casa”: Mons. Dagoberto se despide de Panamá

“Gracias por hacerme sentir en casa”: Mons. Dagoberto se despide de Panamá

Durante una emotiva Eucaristía de Acción de Gracias en la Catedral Basílica Santa María la Antigua, el Nuncio Apostólico agradeció el cariño recibido durante su misión y aseguró que lleva a Panamá en el corazón. 

 

Por Héctor Muñoz

 

La Iglesia Católica en Panamá despidió este sábado 6 de junio a Mons. Dagoberto Campos Salas, Nuncio Apostólico de Su Santidad, durante una Misa de Acción de Gracias celebrada en la Catedral Basílica Santa María la Antigua.

La celebración fue presidida por Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo metropolitano de Panamá, acompañado por obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y fieles que se congregaron para agradecer el servicio prestado por el representante del Santo Padre durante su misión en el país.

Un ministerio marcado por la cercanía

En su homilía, Mons. Ulloa destacó que la misión de un Nuncio Apostólico va más allá de la labor diplomática, pues representa la cercanía del Papa con las Iglesias particulares y fortalece los vínculos de comunión con la Iglesia universal.

Asimismo, agradeció a Mons. Dagoberto por su presencia cercana, su acompañamiento a las comunidades y su disposición para recorrer el país, compartiendo la vida de la Iglesia en cada diócesis.

“Me voy con alegría”

Al finalizar la celebración, Mons. Dagoberto dirigió unas palabras que estuvieron marcadas por la emoción y el agradecimiento.

Recordó que llegó a Panamá con ilusión y que ahora parte con sentimientos encontrados, propios de quien deja una tierra que aprendió a querer.

“Me voy con alegría porque me acogieron bien, porque me hicieron sentir en casa”, expresó ante los presentes.

El Nuncio explicó que durante estos años procuró responder al llamado del Papa de salir al encuentro de las comunidades, visitando parroquias, obras sociales y distintos rincones del país para llevar la cercanía del Santo Padre.

“No iba para llevarme a mí mismo, sino para llevar al Papa”, afirmó.

Un país que deja huella

Durante su mensaje, recordó con especial cariño a las personas que encontró en el camino, especialmente a quienes viven situaciones de vulnerabilidad.

Mencionó con emoción una reciente visita al Centro Juan Pablo II, donde recibió un sencillo llavero como muestra de afecto por parte de personas en situación de calle.

Más que un reconocimiento, aseguró, fue un gesto que guardará siempre en su corazón.

La fuerza de la oración

Antes de despedirse, pidió a la Iglesia panameña seguir orando por él y por el nuevo Nuncio Apostólico que llegará al país.

Recordó que la oración es la fuerza que sostiene todo ministerio y animó a los fieles a mantenerse firmes en la fe y en la comunión con el Sucesor de Pedro.

“Esa ha sido mi fortaleza acá y será mi fortaleza en el próximo país que voy a servir”, señaló.

“Panamá ha quedado en mi corazón”

Con la voz entrecortada por la emoción, Mons. Dagoberto agradeció la acogida recibida durante su misión y aseguró que guarda un profundo cariño por el pueblo panameño.

“Gracias por abrirme las puertas de su corazón. Panamá ha quedado en mi corazón, pero sobre todo los panameños”, expresó.

Sus palabras fueron recibidas con un prolongado aplauso de los presentes, quienes se unieron para agradecer su servicio y encomendar a Dios la nueva misión que asumirá en Ecuador.