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El rol del padre es insustituible 

El rol del padre es insustituible 

San José nos recuerda que la verdadera autoridad nace del servicio y del amor.

 

Por Mons. José Domingo Ulloa/Arzobispo de Panamá

En este tiempo en que tantas familias enfrentan desafíos y cambios profundos, deseo dirigir una palabra de esperanza y reflexión sobre una vocación hermosa y necesaria: la paternidad.

Ser padre es mucho más que proveer sustento material. Es una misión sagrada confiada por Dios. En cada padre está llamado a reflejarse algo del amor del Padre celestial: un amor que protege, acompaña, corrige, anima y permanece fiel aun en medio de las dificultades.

La familia es el primer hogar donde se aprende a amar, a confiar y a creer. Allí, la presencia de un padre comprometido deja una huella imborrable en el corazón de los hijos. Nadie puede reemplazar completamente el papel que desempeña un padre que está presente, que escucha, que orienta y que dedica tiempo a su familia. Del mismo modo, nadie puede sustituir la grandeza y ternura de una madre. Cuando ambos caminan juntos, respetándose y complementándose, ofrecen a sus hijos un ambiente de estabilidad, seguridad y esperanza.

Nuestros niños y jóvenes necesitan más que palabras; necesitan testigos. Necesitan padres que enseñen con el ejemplo, que recen con sus hijos, que sepan pedir perdón cuando se equivocan y transmitir valores sólidos en medio de una cultura que muchas veces promueve el individualismo y la indiferencia.

 

Miremos a San José, custodio de la Sagrada Familia. Su grandeza no estuvo en los discursos, sino en su presencia silenciosa, responsable y fiel.

 

Si debilitamos la paternidad, debilitamos también el rumbo de las futuras generaciones. Por eso, valoremos, apoyemos y acompañemos a nuestros padres. Oremos por ellos y ayudémoslos a descubrir la belleza de su misión. Una sociedad fuerte nace de familias fuertes, y una familia florece cuando el padre y la madre viven con amor y responsabilidad la vocación que Dios les ha confiado.

Que San José interceda por todos los padres y que Dios los bendiga abundantemente.