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Buscan reforzar acompañamiento a migrantes y víctimas de trata

Buscan reforzar acompañamiento a migrantes y víctimas de trata

 “No esclavos, sino hermanos”: Este nuevo manual responde a los desafíos de la movilidad humana en nuestros tiempos.

 

Por Herminia Rivera

Ante los crecientes desafíos que enfrentan las personas en movilidad humana y en vísperas del Día Mundial del Refugiado, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y la Red Clamor presentaron la nueva guía pastoral “No esclavos, sino hermanos”, destinada a fortalecer el acompañamiento integral a migrantes, refugiados, desplazados y víctimas de trata.

La presentación virtual fue moderada por Gerardo Cruz González, coordinador de la Comisión de Formación y Reflexión de la Red Clamor Latinoamérica, y por la venezolana Aymara Sánchez, integrante del equipo animador de la red. Cruz advirtió que, aunque numerosas organizaciones continúan defendiendo los derechos de las personas desplazadas, “la condición de refugiado cada vez es menos reconocida por muchos países receptores”. Por ello, calificó la nueva publicación como “una propuesta para organizar la esperanza” y fortalecer los lazos fraternos.

 

La migración irregular ha disminuido en el país.

 

El secretario ejecutivo de la Red Clamor, Elvy Monzant, señaló que la elaboración del documento es fruto de más de un año de reflexión y discernimiento. Explicó que la última guía había sido publicada en 2006 y que las nuevas realidades migratorias, junto con las enseñanzas del papa Francisco, hicieron necesaria una nueva propuesta. El objetivo, dijo, es ayudar a la Iglesia a reconocer al migrante como una oportunidad de encuentro con Jesucristo.

Por su parte, monseñor Lizardo Estrada Herrera, secretario general del Celam, afirmó que la guía “no es un mero ejercicio técnico, sino un acto de discernimiento comunitario”. Recordó que más de 38 millones de personas viven fuera de sus países de origen y sostuvo que en ellas se reconoce “el rostro sufriente de Cristo Migrante”. Asimismo, reiteró la vocación de la Iglesia de ser “mediadora de esperanza” para quienes sufren el desarraigo.

 

La pastoral de Movilidad Humana es una expresión concreta del Evangelio que reconoce a Cristo en cada migrante.

 

La hermana Lidia Mara Silva de Souza, coordinadora del proceso de elaboración, explicó que el trabajo comenzó en 2020 y que las profundas transformaciones sociales y eclesiales obligaron a crear una guía completamente nueva. Inspirada en una expresión del papa León XIV, invitó a “desarmar el corazón” y las estructuras que dificultan caminar juntos.

Desde Europa, el padre Alberto Ares Mateos, director del Servicio Jesuita a Refugiados, definió la publicación como un instrumento de discernimiento y acción pastoral, subrayando que los migrantes “no son una cifra, sino un hermano y una hermana”.

La religiosa mexicana, María de los Dolores Palencia, destacó que el acompañamiento debe partir del respeto a la dignidad humana, desde el primer encuentro, y subrayó la importancia del trabajo en red.

Finalmente, el padre Gustavo Meneses, coordinador pastoral para la movilidad humana en Costa Rica, recordó que la esperanza cristiana no es ingenuidad, sino un compromiso para construir comunidades más humanas, solidarias e inclusivas. Para ello, insistió en fortalecer la articulación entre las Iglesias y las organizaciones que sirven a las personas en movilidad.