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La solidaridad panameña cruza fronteras para aliviar el dolor que vive Venezuela

La solidaridad panameña cruza fronteras  para aliviar el dolor que vive Venezuela

Entre plegarias, rescates, acopios y abrazos, nacionales y extranjeros residentes en Panamá han extendido su mano fraterna para acompañar a las familias venezolanas afectadas por los terremotos.

 

Por Marianne Colmenárez

Los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio no solo cobraron, hasta la fecha, más de dos mil vidas; también han dejado a su paso miles de heridos, desaparecidos y familias marcadas por el dolor. Esta tragedia también ha dado origen a una ola de solidaridad que, desde las primeras horas, traspasó fronteras y mantiene viva la esperanza entre quienes enfrentan esta catástrofe.

Panamá es uno de los países donde esa respuesta se ha hecho sentir con fuerza. Instituciones públicas, empresas, parroquias y voluntarios organizaron centros de acopio, impulsaron campañas de ayuda y siguen elevando oraciones por las víctimas. 

 

La ayuda no esperó

Lo que comenzó como una respuesta de emergencia, pronto se convirtió en una gran cadena de apoyo que ha unido a Panamá con el pueblo venezolano.

El Parque Omar y el Edificio Hatillo recibieron una masiva respuesta ciudadana.

El Despacho de la Primera Dama y la Alcaldía de Panamá habilitaron centros masivos de acopio. En cuestión de dos días lograron reunir más de cien toneladas de ayuda humanitaria para las familias afectadas.

La Iglesia Católica también activó su red solidaria mediante Pastoral Social Cáritas Arquidiocesana. En el Arzobispado, ubicado en Carrasquilla, activaron una jornada de recaudación en la que fieles, empresas e instituciones donaron alimentos no perecederos, artículos de higiene y materiales de primeros auxilios destinados directamente a Cáritas Venezuela.

A esta iniciativa se sumaron obras de misericordia como el Centro San Juan Pablo II y el Hogar Luisa. La campaña continúa abierta mediante la Cuenta Corriente de Cáritas Panamá número 03-01-01-002073-8, del Banco General, para quienes deseen seguir colaborando.

 

Un refugio para el corazón

La parroquia San Francisco de Asís, en La Caleta, acogió una jornada de oración organizada por la comunidad venezolana llevada a cabo el domingo 28 de junio. Después del rezo del Santo Rosario, el sacerdote Alfredo Uzcátegui, venezolano radicado en el istmo desde hace 11 años, presidió una Eucaristía dedicada a las víctimas, los heridos, desaparecidos y quienes continúan buscando a sus familiares.

 

Los sacerdotes Alfredo Uzcátegui y Fernando Suárez presidieron la jornada de oración.

 

Durante la homilía recordó que el pueblo venezolano ha aprendido a levantarse en medio de la adversidad. “Nuestro pueblo ha conocido el dolor, la incertidumbre y la prueba, pero también ha demostrado una capacidad inmensa para levantarse una y otra vez. Ningún terremoto, por devastador que sea, puede destruir la fe de un pueblo que confía en Dios”.

Agradeció a los panameños que han demostrado la disposición de tender la mano al necesitado y abraza espiritualmente a quienes trabajan sin descanso para rescatar vidas y aliviar el sufrimiento. 

 

El peso de la distancia

Para la diáspora venezolana que vive este proceso desde el exterior, la angustia es enorme. Darío Ramírez, refugiado político en Panamá, relató la frustración de estar lejos y tener que seguir con la rutina del exilio mientras su país se detiene. 

 “Seguir el día a día mientras familiares y amigos enfrentan una tragedia al otro lado de la frontera, genera una sensación de impotencia difícil de explicar. Es una gran frustración saber que nuestro país nuevamente está teniendo que pasar por una crisis de este tamaño y no poder estar allí”, afirmó.

Ramírez manifestó que esta jornada de oración celebrada en su parroquia San Francisco de Asís, fue un espacio de encuentro para quienes viven esa angustia lejos de casa. “El venezolano necesita abrazarse desde un lugar seguro. Yo siempre he considerado la espiritualidad, Dios, Jesús y la Virgen como ese lugar; cuando nos unimos a orar sucede un milagro que va más allá de lo material”, dijo.

 

Buscar vida entre los escombros

Compromiso, valentía y vocación de servicio.

La solidaridad panameña también llegó al lugar de la tragedia. Más de sesenta integrantes y sus perros del equipo de búsqueda y rescate urbano USAR Panamá viajaron a La Guaira para apoyar las labores de localización de sobrevivientes.

El contingente ha trabajado con equipos especializados en búsqueda acústica, georreferenciación y exploración de espacios confinados, sumándose a los esfuerzos internacionales para rescatar personas atrapadas bajo los escombros.

Las toneladas de ayuda enviadas desde Panamá aliviarán necesidades urgentes, pero la respuesta ha sido mucho más allá de lo material. Cada donación, cada oración, cada voluntario y cada rescatista reafirma que la solidaridad también puede reconstruir el ánimo y la esperanza de quienes sienten que lo han perdido todo.

 

Fe compartida

 

PATRICIA SIMONS

13 años en Panamá

“Me conmueve demasiado ver a mis amigos colaborando, he visto una cadena de apoyo en el Parque Omar que no se detiene”.

 

 

RODRIGO MERON

Colaborador de Pandeportes

“Ver el sufrimiento de los niños y animalitos en esta desgracia me duele mucho. Es gratificante apoyar a un pueblo hermano como Venezuela”.

 

 

 

MERLEN MOSQUERA

Viajó desde Bocas del Toro

“Me llena el alma saber que no estamos solos. Estaba de vacaciones y me regresé a la ciudad para ayudar”. 

 

 

DARIO RAMÍREZ

Refugiado en Panamá

“Dios está con nosotros, no solamente en su presencia omnipresente, sino a través de nuestros hermanos panameños que nos acompañan”.

 

 

OTILIA YSMAYEL

Su familia rescatada

“Soy de Caracas, pero mi familia es de La Guaira; gracias a Dios todos están fuera de los escombros. Esta misa ha sido reconfortante”.

 

Diác. SERGIO GONZÁLEZ

Cáritas Arquidiocesana

“Nos corresponde orar por todas las personas que no han tenido la oportunidad de despedir a sus familiares, también debemos seguir colaborando como Iglesia”.