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Miles de manos corresponsables sostienen la misión de la Iglesia

Miles de manos corresponsables sostienen la misión de la Iglesia

La colecta anual fortalece proyectos pastorales y sociales mediante una amplia red que convierte cada aporte en ayuda concreta.

 

Por Marianne Colmenárez

El próximo 12 de julio, la Arquidiócesis de Panamá pondrá en marcha las fases de evangelización y solidaridad de la Campaña Arquidiocesana, un esfuerzo que cada año reúne a cientos de personas comprometidas con una misma misión.

Empresas aliadas forman parte de la red de apoyo voluntario.

Detrás de cada alcancía que llega a los hogares existe una extensa cadena de servicio voluntario, que hace posible esta iniciativa de la Iglesia.

Para Aura Elena Ferrer, directora de la Campaña Arquidiocesana desde enero de este año, el mayor aprendizaje ha sido descubrir la fuerza del voluntariado.  “Somos los voluntarios que conformamos el equipo de campaña los que organizamos y dirigimos toda la operación durante todo el año”, afirmó.

Su historia con esta iniciativa comenzó mucho antes de asumir la dirección. A finales de la década de 1970, siendo muy jovencita, recorría junto a sus hermanas las calles de su parroquia repartiendo alcancías. “Siento que esa experiencia marcó mi vida”, recordó.

 

 

Aura Elena Ferrer, directora de la Campaña Arquidiocesana.

 

Ferrer explicó que la campaña solo es posible gracias al trabajo coordinado de numerosos colaboradores. “La directiva, guiada por monseñor José Domingo Ulloa, define el mensaje anual y el diseño de la alcancía. Luego intervienen la agencia publicitaria STAR5; ENDELIS, que confecciona las latas; los estudiantes del Colegio Saint Mary’s, quienes abren manualmente las tapas como parte de su servicio social, y UNICOLA, que adapta su producción para convertirlas en alcancías”.

A esta red se suman los colaboradores del Arzobispado y los voluntarios parroquiales, quienes estiman las cantidades necesarias, organizan la distribución, entregan las alcancías en los hogares, las recogen y finalmente envían los fondos.

 

“Lo que recaudemos este año nos ayudará a hacer realidad muchas de las obras de evangelización y de misericordia que tenemos programadas”, destacó Ferrer.

 

Los recursos permiten apoyar obras como Casa Hogar El Buen Samaritano, el Centro de Atención Integral San Juan Pablo II, el Comedor Solidario Santa María del Camino y el Hogar Luisa. También respaldan la misión de sacerdotes y religiosas que anuncian el Evangelio en comunidades de difícil acceso.