Cada 16 de julio, la Iglesia celebra la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, una de las advocaciones marianas más queridas por el pueblo cristiano.
Karla Díaz
Reconocida como patrona de los marineros, pescadores y de quienes encomiendan su vida a la protección maternal de María, su festividad reúne a miles de fieles en Panamá, donde numerosas parroquias y capillas llevan su nombre y mantienen vivas tradiciones que han pasado de generación en generación.
En la Parroquia San José de Tolé, Diócesis de David, son testigos de esta profunda devoción seis comunidades ubicadas entre la zona campesina, la costa y el territorio comarcal. En ellas celebran a la Virgen del Carmen con novenas, rosarios, eucaristías y expresiones de fe que fortalecen la vida comunitaria.
El párroco, fray Alexander Quiróz, explicó que las comunidades de Tijera, Alto La Arena, Chacarero, La Ensenada y Llano Bonito, esta última sin capilla propia, dedican varios días a preparar la fiesta patronal. Dependiendo de cada lugar, se realizan novenas o triduos, mientras la imagen peregrina acompaña a las familias de casa en casa, donde se reúnen para rezar el Rosario y compartir momentos de fraternidad.
“María es la que nos lleva de la mano hacia su hijo Jesús”, expresó el sacerdote, al destacar que la espiritualidad mariana forma parte esencial del trabajo pastoral que desarrollan los frailes agustinos en la parroquia.

Una procesión que navega
entre dos comunidades
Uno de los momentos más esperados de la festividad tiene lugar en las comunidades costeras de Chacarero y La Ensenada, donde la devoción se traslada al mar.
Cada año, decenas de pescadores adornan sus embarcaciones para participar en una procesión marítima que une ambas comunidades. Las imágenes de la Virgen del Carmen son llevadas sobre las aguas mientras los fieles rezan el Rosario y agradecen por la protección recibida durante las jornadas de pesca.
La celebración alterna cada año la comunidad anfitriona. Mientras una recibe a los peregrinos para el desayuno y el inicio del recorrido, la otra acoge la Eucaristía solemne y el almuerzo comunitario, fortaleciendo así los lazos de fraternidad entre ambas poblaciones.
Para este año, además de la tradicional procesión sobre el mar, está prevista una caminata por la playa con el rezo del Rosario durante la víspera de la fiesta patronal.
En otras comunidades, la celebración incluye una misa campal en una vivienda previamente escogida, donde las familias se congregan para vivir una jornada de oración antes de participar, al día siguiente, en la Eucaristía dentro de la capilla.
Alegría por la visita
Fray Quiróz también destacó la visita pastoral que realizará monseñor Luis Enrique Saldaña Guerra a la comunidad comarcal de Llano Bonito, donde, aunque todavía no existe una capilla, la devoción a la Virgen del Carmen permanece viva. Allí se celebrará la Eucaristía y se administrará el sacramento del Bautismo a un importante grupo de niños, convirtiendo la fiesta patronal en una oportunidad para fortalecer la vida sacramental de la comunidad.
Más allá de las actividades litúrgicas, el sacerdote subrayó que estas celebraciones representan un espacio privilegiado para renovar la fe, fortalecer la unidad entre las familias y recordar que María continúa acompañando el caminar de la Iglesia en las comunidades más alejadas.
