Más de 800 personas recibieron sus títulos de propiedad gratuitamente, lo que permite preservar sus bienes y abrir nuevas posibilidades para el futuro.
Por Marianne Colmenárez
En el remoto distrito de Chimán, donde la historia, la fe y la vida comunitaria están profundamente arraigadas al territorio, cientos de familias dieron un paso importante para proteger aquello que consideran suyo.
La entrega de 200 títulos de propiedad por parte de la Autoridad Nacional de Administración de Tierras (ANATI) permitió que más de 800 panameños obtuvieran seguridad jurídica sobre los terrenos que ocupan, al tiempo que la Iglesia Fortín de Chimán recibió el título correspondiente al predio donde se levanta este templo histórico.
Más que un documento, el título de propiedad representa para las familias la posibilidad de contar con un respaldo legal sobre su patrimonio y abrir nuevas oportunidades para el futuro.
El administrador general de ANATI, Andrés Pagés Chanis, explicó que la titulación permite convertir una ocupación o un derecho posesorio en una propiedad reconocida legalmente.

“Un título de propiedad te da seguridad jurídica, facilidad para transferir, para heredar, para ser sujeto de crédito. Es un derecho que hay que reconocer; esto no es un favor que le hacemos a la gente, es justicia social porque la gente merece tener su tierra”, afirmó.
El respaldo legal adquiere especial importancia en comunidades donde muchas personas han vivido en terrenos durante años sin contar con el documento que les acredita formalmente su propiedad.
Pagés aclaró que los procedimientos no necesariamente requieren intermediarios. En los procesos de titulación masiva, la institución realiza las mediciones, levanta los planos y desarrolla los estudios correspondientes.
“El trámite de titulación masiva es gratuito y los interesados pueden acercarse directamente a ANATI para recibir orientación”, destacó.
Tres caminos para regularizar
La regularización de tierras puede realizarse mediante distintos marcos legales, dependiendo de la ubicación del terreno y de las características del proceso.

La Ley 37 corresponde al procedimiento tradicional mediante el cual una persona que ocupa y utiliza un terreno perteneciente a la Nación puede solicitar su adjudicación. Tiene especial aplicación en tierras nacionales ubicadas en áreas rurales.
La Ley 80 permite reconocer derechos posesorios y titular terrenos localizados principalmente en zonas costeras y territorios insulares, donde se requiere un tratamiento particular.
Por su parte, la Ley 24 está orientada a los procesos de regularización y titulación masiva. En este caso, el Estado interviene en una comunidad o sector completo, realiza las mediciones, identifica a los ocupantes y adelanta el proceso para la entrega de títulos.
Este último mecanismo permite atender a numerosas familias dentro de una misma zona, sin que cada persona tenga que iniciar de manera individual todo el procedimiento.
Una iglesia con historia frente al mar
Frente al océano Pacífico, en el distrito de Chimán, se levanta una de las iglesias más singulares de Panamá. Sus gruesos muros conservan aspilleras, pequeñas aberturas que permitían a los españoles utilizar el templo como fortín para defenderse de posibles ataques durante la época colonial.
La construcción actual, levantada entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, guarda así las huellas de un pasado en el que la fe y la defensa del poblado compartían el mismo espacio. El templo fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2005 y, más de dos siglos después, continúa vivo en la comunidad.

La llegada, hace un año, del sacerdote chileno Germán Mejía, misionero javeriano de Yarumal, abrió una nueva etapa pastoral en la comunidad que, durante años, recibió atención ocasional desde Chepo.
El padre Germán es médico, profesión que le ha permitido acercarse a trabajadores de la salud, docentes, pescadores, campesinos y familias del distrito. Su propuesta pastoral, denominada “Pastoral de la Amistad”, busca fortalecer vínculos y formar pequeñas comunidades cristianas.
“La labor avanza gradualmente en una población diversa, donde conviven comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinos, pescadores y familias que mantienen vínculos con la ciudad”, afirmó.
Para los misioneros, contar con títulos de propiedad es especialmente importante ante las posibilidades de desarrollo que tiene Chimán.
“La mejora de las vías, la incorporación de energía solar y su potencial turístico pueden generar nuevas oportunidades para sus habitantes. Ha sido muy importante para la gente el poder tener título de sus terrenos”, expresó el padre Saúl Londoño, también misionero de Yarumal y párroco de la Iglesia San Cristóbal en Chepo.
Avances que fortalecen el patrimonio eclesial
La Arquidiócesis de Panamá avanza en la regularización de terrenos pertenecientes a parroquias y capillas, mediante procesos coordinados con la Autoridad Nacional de Administración de Tierras.

Entre los casos ya culminados se encuentran la casa parroquial de la Iglesia Santo Domingo y la capilla Jesús Nazareno. Además, continúan en evaluación los procesos correspondientes a la capilla Virgen del Carmen, en Arraiján; la Parroquia San Antonio María Claret, Jesús Nazareno de Las Cumbres, Nuestra Señora de Fátima, y San José, en Playa Leona, entre otros.
Como parte de este proceso, la Dirección Nacional de Adjudicación Masiva también ha entregado predios a la Iglesia católica en distintas comunidades. Las jornadas han alcanzado 21 templos en Coclé, tres en Veraguas, tres en Colón, uno en Herrera, uno en Chiriquí, tres en San Martín y nueve en Río Indio.
