“Ustedes no solamente animan una fiesta o una tarima. Ustedes custodian memoria. En sus manos hay una herencia, una historia y un pedacito del alma de nuestra patria.” monseñor Ulloa Mendieta.
Por Redacción
Durante las exequias de Dagoberto «Yin» Carrizo en la parroquia San Sebastián de Ocú, provincia de Herrera, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta obispo de la Arquidiócesis de Panamá destacó la vida y el legado a quien se le llamó “el Cantor de la Patria”, un hombre que, desde sus raíces ocueñas, logró interpretar el sentir de los panameños y convertir su amor por la tierra en una obra que pertenece a varias generaciones.
En Ocú, su tierra natal, el arzobispo recordó que Yin Carrizo llevó siempre consigo sus costumbres, su gente y la alegría de la campiña. “Yin salió de Ocú, pero Ocú nunca salió de Yin”, expresó, al resaltar cómo sus composiciones llegaron al corazón de todo Panamá.
Ulloa Mendieta subrayó que el talento de Yin fue un don que puso al servicio de los demás. Canciones como «¡Viva Panamá!», «Ay, Lucy querida…» y «Manito Juan» se convirtieron en parte de la memoria afectiva del país. Su obra, afirmó, “ya aprendió a caminar sola por Panamá”.

El arzobispo también reconoció la importancia de los músicos típicos panameños, a quienes exhortó a valorar y transmitir esta herencia cultural. “Ustedes custodian memoria”, señaló, al recordar que una melodía puede llevar consigo paisajes, familias, tradiciones y recuerdos.
Ante la familia del destacado músico, destacó especialmente su dimensión como esposo, padre y abuelo, recordando que para Panamá fue un gran artista, pero para sus seres queridos fue, sobre todo, “el hombre de casa”.
Finalmente, monseñor Ulloa invitó a mirar la muerte desde la fe y la esperanza en la misericordia de Dios. Recordó que las lágrimas no tienen la última palabra y confió a Dagoberto Yin Carrizo, a las manos del Señor, con la esperanza de la vida eterna.
Al despedir al Cantor de la Patria, dejó un llamado a las nuevas generaciones: mantener vivas las raíces, transmitir el patrimonio cultural y continuar aquello que Yin recibió, engrandeció y entregó a Panamá.
