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Alerta con los falsos sacerdotes

En el mundo laboral se descubren muchos casos de personas ejerciendo una profesión para la que no son idóneos y el clero de la Iglesia Católica no escapa a esta realidad. Es necesario estar atentos, observar y hasta dudar, para poder identificar a quienes en algún momento se hacen pasar por sacerdotes.
Estas personas solicitan dinero usurpando el nombre de verdaderos ministros consagrados, para celebrar los sacramentos como el Bautizo, Matrimonio y Eucaristía, y así obtener beneficios económicos.
“Se valen de la buena fe de los fieles para ofrecer sus servicios a cambio de dinero fácil”, destacó el canciller de la Arquidiócesis de Panamá, Remigio Santana.
También está el caso de quienes se hacen pasar por obispos y presbíteros reconocidos en la sociedad panameña solicitando cooperación o ayuda económica para realizar encuentros, fiestas patronales, ayuda para personas enfermas, transporte, y demás. No escatiman la más mínima excusa para sacar algún provecho.
El Canciller Santana señaló que durante los ocho años que lleva en este cargo, ha atendido unos cinco casos relacionados con la usurpación de identidad de presbíteros, o estafas.

La mayoría de las personas que se hacen pasar por consagrados dicen ser del extranjero, por lo que el Arzobispado pone a disposición de los fieles el listado oficial de sacerdotes para que lo consulten antes de dar cualquier tipo de donación a un desconocido que dice ser cura. Cada ministro ordenado que viene de otro país es registrado de manera oficial en la sede arzobispal, y según la diócesis donde fue asignado.
“Lo más importante en este tipo de situaciones es poner al tanto a las autoridades eclesiales en Panamá. Todo aquel que considere que puede estar frente a un posible engaño debe llamar a esta entidad eclesiástica para verificar el nombre del sacerdote”, resaltó.

“Por lo general estos impostores operan con ayuda de otras personas y se presentan como presbíteros, pero no cuentan con los documentos; en otros casos sí, pero son falsificados. Por lo general, no es usual que un sacerdote llame a empresas o se presente casa por casa pidiendo dinero”, sostuvo Santana.

Según Francisco Marcos Hermoso, Fiscal de Circuito de la Sección de Atención Primaria del Área Metropolitana, “los estafadores son personas muy inteligentes y astutas, no hacen nada al azar, escogen a sus víctimas y las estudian, además no trabajan solos, incluso conocen bien las leyes y cómo se investigan los casos de estafas”.

El Código Penal de Panamá en el numeral 4 del artículo 221 señala como agravante el usurpar o utilizar la identidad de otra persona para obtener algún beneficio, y el que incurra en esto, será sancionado con cinco a diez años de prisión.
Aunque son pocos los casos de estafa por suplantación de identidad, se han dado casos donde se han hecho pasar por obispos y sacerdotes reconocidos e incluso hasta figuras de otras denominaciones religiosas, explicó el Fiscal.
Otra modalidad es solicitar apoyo para alimentación, transporte, agua, entre otras cosas, a políticos, abogados de renombre, empresas y asociaciones que por lo general apoyan a las actividades de la iglesia, utilizando el nombre de los obispos y sacerdotes.

Según el Fiscal, cuando se trata de una red criminal, “una persona se encarga de hacer las llamadas, otras de falsificar las cartas con los sellos y firmas o los documentos que identifican al supuesto párroco, además que utilizan fachadas de empresas y a terceras personas para recoger el dinero o los cheques en las diferentes empresas o instituciones.
JMJ
Durante la pasada Jornada Mundial de la Juventud, debido al multitudinario movimiento de personas, los casos de usurpación de identidad se incrementaron, pero gracias a la verificación de datos de algunos empresarios y personas a quienes le solicitaron ayuda, alertó a las autoridades y se logró desarticular hasta una red y arrestar a varias personas que trataron de utilizar las figuras de la iglesia para sacar un beneficio económico.
Marcos Hermoso señaló que los estafadores aprovecharon el momento donde “hubo una especie de comunión entre varias denominaciones eclesiásticas, debido a que no solamente se vio afectada la iglesia católica sino también otras denominaciones”, resaltó.
El padre Santana planteó que el trabajo en equipo con las autoridades logró que se capturara a varias personas, y se desarticulara dicha red criminal. Hermoso, por su lado, enfatiza que los estafadores prefieren aprovechar los tiempos de fiesta de alguna parroquia y en muchos casos eligen actuar en lugares alejados del templo parroquial, como en pequeñas comunidades donde no hay sacerdotes.
Para el Canciller Santana estas personas crean lazos de amistad con los feligreses y logran impartir “los sacramentos” sin tener en cuenta los impedimentos. Resaltó que los sacramentos otorgados por los falsos ministros no son válidos para la iglesia Católica.

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