Jornadas de oración, formación, discernimiento, convivencia y compromiso fortalecieron vínculos comunitarios para renovar el servicio.
Por Marianne Colmenárez
La Parroquia San Juan Bautista de Antón avanzó en su camino pastoral con la primera Asamblea Sinodal Parroquial de la Diócesis de Penonomé, realizada del 21 al 23 de agosto, con la participación de agentes pastorales procedentes de las 54 capillas que integran esta comunidad.
Catequistas, delegados de la Palabra, misioneros, integrantes de las pastorales de salud y juvenil, lectores, monaguillos, movimientos y grupos parroquiales participaron en un encuentro marcado por la oración, la formación, el discernimiento y la fraternidad.
La hermana Rosmery Castañeda lideró diversos espacios formativos en los que pudo percibir el compromiso de los participantes. Además, invitó a mirar más allá de quienes participan habitualmente en la vida parroquial, para acercarse a los enfermos, las personas alejadas y quienes necesitan experimentar la cercanía de la Iglesia.

Los esposos Octavio Fernández y Mabel Montero acompañaron como facilitadores los momentos de formación, mientras la conversación en el Espíritu, la lectio divina, la adoración al Santísimo y la Eucaristía ayudaron a profundizar en el significado de caminar juntos como Iglesia.
Durante una de las homilías, monseñor Edgardo Cedeño Muñoz, obispo de la Diócesis de Penonomé, animó a los participantes a “captar la sonrisa de Dios” ante las distintas situaciones de la vida. El obispo recordó que escuchar al hermano puede convertirse también en una experiencia de fe.
La celebración contó con el acompañamiento del padre Saúl Gaona, párroco, y del padre Aquiles Sánchez, vicario parroquial.
Al concluir la Asamblea, los participantes recibieron el desafío de llevar lo aprendido a sus respectivas comunidades y convertir el discernimiento en acciones concretas. Escuchar antes de juzgar, acercarse a quienes están alejados, visitar a los enfermos y fortalecer los vínculos comunitarios forman parte de este compromiso.
