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Asumen desafíos de la fe en las periferias 

Seguir a Cristo es una tarea fundamental de todo cristiano, discípulo y misionero en cualquier lugar donde se encuentre; sin embargo, la espiritualidad se vive de diversas maneras en las periferias de la diócesis de David, donde convergen importantes congregaciones religiosas que junto al trabajo pastoral diocesano ofrecen una novedosa gama de acciones para el accionar pastoral de la iglesia. 

Misioneras de la Caridad y la Providencia 

Desde el año 1992 las Hermanas Misioneras de la Caridad y la Providencia, llegaron al Distrito de Alanje, región donde se desempeñan en 

la pastoral parroquial formando los primeros catequistas y exhortando a los fieles a participar de los diversos movimientos de la diócesis de David. 

La religiosa Juana Montenegro destacó que esta experiencia ha ayudado a tener una mejor visión de Dios, convirtiendo a muchos feligreses en evangelizadores. 

En la actualidad cuentan con 18 comunidades con sus respectivas capillas, cada una de ellas con grupos de catequesis, ministros extraordinarios, pastoral juvenil, donde, además, realizan formaciones para agentes de pastoral una vez al mes.
Resaltó que esta comunidad religiosa es responsable de organizar asambleas generales, visita a enfermos y una vez al año desarrolla una peregrinación con la imagen del Santo Cristo de Alanje por todas las capillas de las diferentes comunidades que conforman la parroquia, permitiendo el compartir de los diversos sectores durante los tradicionales novenarios, rosarios de la aurora, y el velorio del Cristo. 

La experiencia de la comunidad cristiana ha llegado a ser un tema evocador de realidades que están en el origen fundamental de la vida teologal: gratuidad, discipulado, camino, alianza, fidelidad, aprendizaje, dinamismo, creatividad, crisis en ocasiones, despojamiento, conversión y la cruz. Todo esto es fundamental para lograr importantes acciones en este caminar de fe. 

Sociedad San Vicente 

En la parroquia Inmaculada Concepción, Yadira Gómez es miembro del Equipo Pastoral de Animación Parroquial, y resalta que el encontrarse en las periferias realizando un trabajo evangélico, conlleva presentar un estilo de vida característico del gran maestro Jesucristo y exige un sacrificio que va mucho más allá de la realidad cotidiana de otros pueblos o comunidades donde quizás la labor es tradicional. 

Destacó Gómez que en estas periferias su espiritualidad no es más que la vivencia o testimonio del Evangelio, inspirados en el carisma vicentino que les anima a reflejar a Cristo vivo y presente. 

Explica Gómez que su misión apunta a ser comunión de comunidades, que todo aquel que les reciba pueda también sentirse parte de la comunidad. Para ello la Sociedad San Vicente realiza visita a las familias, a las comunidades eclesiales de base que mantienen vigencia en muchos sectores y realizan trabajos de promoción social con los jóvenes. 

Al igual la Asociación Internacional de Caridades asume casos de familias que requieran ayuda especializada. 

La espiritualidad es un estilo o forma de vivir según las exigencias cristianas, la cual es “la vida en Cristo” y “en el Espíritu”, que se acepta por la fe, se expresa por el amor y, en esperanza, es conducida a la vida dentro de la comunidad eclesial. 

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