El Papa dedicó la Audiencia General a la comunidad humana, dentro de su ciclo de catequesis sobre Gaudium et spes, y advirtió sobre el riesgo de que la tecnología debilite las relaciones personales y la responsabilidad humana.
Por Héctor Muñoz
Durante la Audiencia General de este miércoles 16 de septiembre, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Pontífice continuó su ciclo de catequesis dedicado a la Constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. La reflexión estuvo centrada en el segundo capítulo del documento, dedicado a la comunidad humana.
La tecnología abre posibilidades, pero también plantea riesgos
León XIV reconoció que el desarrollo tecnológico, los medios de comunicación, las redes sociales y la inteligencia artificial han permitido derribar barreras y acortar distancias.
Sin embargo, señaló que este mismo proceso puede producir un efecto contrario en las relaciones humanas: hacerlas cada vez más virtuales y menos personales.
En este contexto, lanzó una advertencia especialmente relacionada con el desarrollo de la inteligencia artificial: existe el riesgo de acostumbrarse a delegar en los algoritmos decisiones que corresponden únicamente a la conciencia humana.
Para el Papa, el desafío no consiste simplemente en rechazar la tecnología, sino en asegurar que el progreso tecnológico permanezca al servicio de la persona y de una vida social auténticamente humana.
“Lograr que las relaciones sociales tengan un contenido real y una profundidad personal”
La persona y la sociedad no pueden separarse
A partir de Gaudium et spes, León XIV recordó que el desarrollo de la persona y el de la sociedad están estrechamente relacionados.
La persona humana, explicó, necesita de la vida social y debe ocupar el centro de las instituciones. Por ello, el crecimiento individual no puede plantearse como algo separado del bienestar de la comunidad.
El Papa también invitó a mirar la diversidad entre personas y pueblos no como una amenaza, sino como una oportunidad de enriquecimiento y crecimiento.
Frente a la confrontación y a las divisiones que pueden desembocar en violencia, propuso una lógica basada en la reciprocidad, la participación y el cuidado.
El bien común como criterio para la sociedad
Otro de los puntos centrales de la catequesis fue el concepto de bien común.
León XIV retomó la definición de Gaudium et spes, según la cual el bien común comprende las condiciones sociales que permiten tanto a los grupos como a cada persona alcanzar su desarrollo de manera más plena.
Desde esta perspectiva, el Papa señaló que los proyectos sociales y políticos deben ser evaluados a partir de criterios como la dignidad de la persona humana, la justicia social y la participación.
De esta manera, la reflexión del Pontífice vinculó directamente la cuestión tecnológica con una pregunta más amplia: qué tipo de sociedad se está construyendo y qué lugar ocupa la persona dentro de ella.
La defensa de la vida y la dignidad humana
En la parte final de su catequesis, León XIV recordó que el respeto a la persona humana exige salvaguardar la vida y rechazar aquellas acciones que atentan contra su dignidad.
El Papa mencionó expresamente el homicidio, el genocidio, el aborto, la eutanasia y el suicidio voluntario, así como distintas formas de violencia contra la integridad física y psicológica, condiciones de vida degradantes, esclavitud, trata de personas y situaciones laborales que reducen al trabajador a un instrumento de lucro.
Estas consideraciones fueron presentadas dentro del marco del bien común y de la visión de la humanidad como una comunidad de personas.
Una responsabilidad que también alcanza a la inteligencia artificial
La catequesis de León XIV se conecta además con una preocupación que el Pontífice ya había desarrollado en su encíclica Magnifica humanitas, dedicada, entre otros asuntos, a los desafíos de la inteligencia artificial.
En ese documento, el Papa había advertido que la IA no es una cuestión exclusivamente técnica cuando interviene en decisiones que afectan derechos, oportunidades, reputación o libertad de las personas. También señaló el riesgo de confiar completamente a sistemas automatizados decisiones que requieren elementos como la compasión, la misericordia y la capacidad de reconocer la posibilidad de cambio en una persona.
La reflexión de este miércoles amplía ese planteamiento desde la perspectiva de la vida comunitaria: la tecnología puede facilitar la comunicación, pero no debe sustituir la responsabilidad personal ni convertir las relaciones humanas en vínculos exclusivamente virtuales.
Una sociedad más humana
Al concluir su catequesis, León XIV recordó que el futuro de la humanidad depende del compromiso de cada persona en la construcción de un mundo más humano.
El llamado se enmarca en el recorrido que el Papa inició el pasado 2 de septiembre sobre Gaudium et spes. En las catequesis anteriores había reflexionado sobre la relación de la Iglesia con el mundo contemporáneo y posteriormente sobre la dignidad de la persona humana.
Ahora, al abordar la comunidad humana, León XIV coloca sobre la mesa una pregunta especialmente actual: en medio del avance de la inteligencia artificial y de las nuevas formas de comunicación, cómo preservar relaciones verdaderamente humanas y decisiones que permanezcan bajo la responsabilidad de la persona.
