CatequesisEspiritualidad

Catequesis en el signo de la Misericordia

Comisión Arquidiocesana de Catequesis 

Ante las imágenes de indiferencia en tiempos difíciles, los discípulos misioneros comunican un mensaje aún más potente, la Misericordia.  El catequista es también un discípulo misionero con un servicio específico que debe ser renovado para responder a la realidad en la que viven los miembros de la comunidad. La práctica de la misericordia es ya una auténtica catequesis; es catequesis en acto, es el lenguaje de la misericordia, hecho de gestos y de actitudes antes que de palabras.  Santa Faustina Kowalska escribe en su diario palabras que recibió de Jesús: “Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte”. 

Las obras de misericordia son el mejor antídoto contra la indiferencia, porque nos educan a estar atentos a las necesidades más elementales de nuestros hermanos más pequeños y más vulnerables. Este es tiempo de la catequesis de los gestos, de las acciones que despiertan la inquietud en los demás por conocer de donde viene la creatividad y la energía, así preparamos el camino a Jesús, centro y fuente de toda catequesis. Así también, la Catequesis instruirá para ser misericordiosos como el Padre (Lc 6,36), fomentando el conocimiento y la práctica tanto de las obras de misericordia espirituales y corporales, como invitando también a la búsqueda de nuevas obras que respondan a las necesidades actuales.

 Tratemos de acercarnos a María primera catequista, su camino de Fe nos enseña a madurar en el servicio al que hemos sido llamados, ella es también Madre de la misericordia y confía en las promesas de Dios: “Auxilia a Israel su siervo, recordando su misericordia, como prometió a nuestros padres, Abrahán y su descendencia para siempre” (Lc 1, 54). 

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