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Colegio secundario de Calobre recibe al obispo

Como parte de las actividades de la pastoral vocacional de la Diócesis de Santiago, para este año 2017, se realizó con mucho entusiasmo y esperanza, el lunes 14 de agosto, la visita al Colegio Secundario de Calobre. Visita que contó con la presencia del pastor de la Diócesis Monseñor Audilio Aguilar Aguilar, quien presidió la Eucaristía en este centro educativo y, demás miembros de la pastoral vocacional conformada por varios sacerdotes, religiosas y laicos.
En esta ocasión Monseñor Audilio Aguilar Aguilar, exhortó a los jóvenes de este distrito a trabajar por la próxima JMJ y puedan ser parte de este encuentro maravilloso con el sucesor de Pedro, para tener una experiencia de fe que es un encuentro con el Señor, a través de la catequesis, de las personas que nos visitarán y de los jóvenes peregrinos que estarán en nuestras comunidades.
Monseñor resaltó que en nuestro país hay muchos jóvenes que viven su vida sin Dios que es nuestro creador y que debemos estar agradecidos con Él por la vida que nos da día a día, la salud, nuestras familias y también por el poder estudiar, en el caso de los jóvenes, esto es algo que deben valorar y esforzarse por ser cada día mejor en los estudios, para que en el futuro sean hombres y mujeres de bien, pero teniendo siempre presente que Dios es el que ha hecho posible todo y debemos darles gracias por lo que nos ha regalo.
Referente al tema vocacional recordó a los jóvenes, en primer lugar, que “Dios tiene un plan para cada uno: la felicidad”. Y los caminos a los que Dios llama, para ser felices, son el matrimonio que en la Iglesia esa unión es sacramento; y la vida consagrada, ya sea, en el estado religioso (a) o la vida sacerdotal. Desde niños y adolescentes se puede sentir el llamado, por eso la Iglesia está atenta, para ayudar en el discernimiento de la misma.
También pidió a los jóvenes que si sienten el deseo o la llamada a la vida consagrada, religiosa o sacerdotal, acercarse a los sacerdotes de las parroquia y conversar con ellos; asistir a las eucaristías, porque es una ocasión donde Dios derrama en los jóvenes abundantes bendiciones y oportunidad, para dar gracias a Dios por todo lo que Dios les ha dado.
Insistió, a todos, orar por las vocaciones sacerdotales, para que el Señor, siga llamando más trabajadores a su mies, en la vocación a la que Dios le invita. Exhortó en este sentido, a los profesores del colegio, para que sean promotores vocacionales y ayuden a la Iglesia a ir captando jóvenes con inquietud vocacional.
Finalmente, especificó que para ser sacerdotes y religiosos o religiosas “no hay que ser ancianos, sino que hay que donarse desde la juventud”, siendo esta una de las maneras más seguras para alcanzar la felicidad y concretar el objetivo del plan de Dios, sin descartar la necesidad que tiene la sociedad de contar con matrimonios bien constituidos.

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