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¿Cómo vencer nuestros defectos?

Todo ser humano tiene defectos, lo importante es reconocerlo y aprender a valorar también las virtudes. Tal vez parezca algo evidente, pero existen personas que por su perfil psicológico o por la forma en la que han sido educadas sólo repiten lo negativo una y mil veces.
Es mejor que no esperes un elogio de alguien que se ha acostumbrado a exteriorizar sólo lo malo, de lo contrario, podrías llegar a poner tu autoestima en juego si vives a la espera del reconocimiento ajeno. Tampoco se debe negar la evidencia del defecto. Hay que afrontarlo, buscar soluciones y ponerlas en marcha. Incluso es bueno hablar de él. La actitud del avestruz no lleva a nada.
Si el defecto va ganando terreno y corre el riesgo de convertirse en el origen de un complejo, conviene acudir a un especialista que actúe como guía para encontrar las soluciones y la forma de afrontarlo.
Según la Psicóloga y Hermana Rosmery Castañeda de las Dominicas de la Presentación, los llamados defectos, son muy comunes en los jóvenes, como la brusquedad, el mal genio, la falta de control, la rebeldía y el no ser insistentes en sus metas; esto obedece cuando el joven tiene tantos ideales que no los ha podido lograr.
Los defectos pueden trabajarse a medida que el joven va teniendo su proyecto de vida, indicó la Hna. Castañeda, que debe mirarse a sí mismo, conocerse y saber cual es ese defecto que le impide su relación con los amigos, con sus familiares y el ser constante en el trabajo.
Las personas indicadas para ayudar a los jóvenes a mejorar sus defectos, son los familiares, psicólogos, profesores, sacerdotes, catequistas y líderes de pastoral juvenil, señaló la Hna. Castañeda, que lo importante es que el joven escuche consejos, se deje guiar y corregir.
De acuerdo con la Hna Castañeda, quien es teóloga y especialista en Biblia, se lograr quitar esos defectos cuando deseo cambiar, trato de corregir o equilibrar los defectos hasta llegar a decir, que no lo tengo, pero si eso está en mí, el defecto va a morir contigo.
Para concluir y resumir lo antes mencionado, la aceptación de uno mismo es básica para poder ser una persona segura y tener una convivencia normal, que no impida la correcta relación con los demás.

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