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Congreso sobre abusos en la comunidad sorda plantea respuestas concretas para fortalecer la prevención

Congreso sobre abusos en la comunidad sorda plantea respuestas concretas para fortalecer la prevención

La formación, la escucha, el liderazgo de las personas sordas y el fortalecimiento de los sistemas de protección fueron señalados como elementos esenciales para enfrentar los abusos y construir comunidades verdaderamente seguras e inclusivas.

 

Karla Díaz 

 

El Congreso Internacional sobre Abusos en la Comunidad Sorda avanza con la intervención de especialistas y agentes pastorales, quienes  reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta la Iglesia para prevenir los abusos y acompañar a las víctimas, proponiendo acciones concretas que permitan fortalecer una auténtica cultura del cuidado.

El padre Daniel Portillo presentó una mirada histórica sobre la evolución de la crisis de los abusos en la Iglesia, señalando que esta realidad ha ido revelando nuevas dimensiones que exigen respuestas cada vez más amplias.

Explicó que una primera etapa estuvo marcada por los abusos sexuales cometidos por clérigos contra menores de edad. Sin embargo, advirtió que actualmente la problemática trasciende ese escenario, pues también involucra delitos contra personas adultas, abusos cometidos por laicos y diversas formas de violencia.

Posteriormente, la crisis puso de manifiesto casos que involucraban a altas autoridades eclesiásticas, incluyendo obispos, nuncios y cardenales, tanto por la comisión de delitos como por el encubrimiento de los mismos.

El sacerdote señaló que otra etapa permitió visibilizar situaciones de abuso ocurridas dentro de seminarios y casas de formación, donde jóvenes mayores de edad fueron víctimas de quienes tenían autoridad sobre ellos.

Asimismo, recordó la realidad vivida por numerosas religiosas enviadas a misiones en países de África e India, quienes sufrieron abusos en condiciones de vulnerabilidad y, en muchos casos, fueron injustamente responsabilizadas y expulsadas de sus congregaciones tras quedar embarazadas.

El padre Portillo indicó que la crisis también ha permitido reconocer otras formas de abuso que durante mucho tiempo permanecieron invisibles, como los abusos de conciencia, de autoridad y económicos, que pueden desembocar en conductas delictivas y profundas heridas personales.

Finalmente, identificó como desafíos actuales las fallas de gobernanza dentro de algunas instituciones eclesiales y la pérdida de confianza de muchos fieles en la capacidad de la Iglesia para responder con transparencia y justicia.

Una realidad que también afecta a la comunidad sorda

Por su parte, Chelo Manero Soto centró su exposición en la situación específica de las personas sordas, recordando que desde la década de 1950 existen registros de abusos ocurridos en instituciones educativas para personas sordas en países como Italia, Estados Unidos, Inglaterra y Argentina.

Afirmó que la comunidad sorda continúa enfrentando situaciones de invisibilidad y exclusión que dificultan tanto la denuncia como el acceso a mecanismos de protección.

«No podemos quedarnos únicamente con la idea de que las personas sordas son vulnerables; debemos garantizar que tengan acceso a información, herramientas y espacios seguros para protegerse», expresó.

Entre las respuestas propuestas destacó cuatro pilares fundamentales para el abordaje de los casos de abuso: fortalecer la formación para la prevención; crear sistemas permanentes y accesibles para la presentación de denuncias; establecer espacios de acogida, escucha y acompañamiento integral; y asegurar una comunicación interna y externa efectiva.

Asimismo, insistió en la necesidad de formar líderes sordos capaces de educar a otros miembros de la comunidad sobre temas como el grooming, los límites saludables y las conductas abusivas.

Según explicó, cuando las personas sordas reciben información en su propia lengua y desde su realidad, pueden identificar con mayor claridad las situaciones de riesgo y actuar oportunamente.

También destacó que la tecnología representa una valiosa herramienta para favorecer la accesibilidad, aclarando que la inclusión no depende exclusivamente de contar con intérpretes en todos los espacios.

Durante su intervención advirtió sobre el peligro del llamado «síndrome de la meseta administrativa», una situación en la que existen protocolos y documentos de prevención, pero estos no se implementan adecuadamente o terminan convirtiéndose únicamente en requisitos formales.

Igualmente alertó sobre la invisibilidad progresiva del problema y la fatiga institucional, que pueden provocar pérdida de prioridad, desmotivación pastoral y menor compromiso con la protección de las víctimas.

Cuatro desafíos para avanzar

Como conclusión, el congreso identificó cuatro retos prioritarios para fortalecer la prevención de los abusos dentro de la comunidad sorda y de la Iglesia:

  • Capacitar a los intérpretes en prevención y protección de personas vulnerables.
  • Sensibilizar y formar a obispos, sacerdotes y demás autoridades eclesiales sobre la realidad específica de la comunidad sorda.
  • Favorecer la conceptualización de las distintas formas de abuso, nombrándolas claramente para poder prevenirlas y enfrentarlas.
  • Promover la participación activa de toda la comunidad eclesial, evitando la pasividad y fortaleciendo una cultura de corresponsabilidad.

Las reflexiones compartidas durante el congreso dejaron claro que la prevención no depende únicamente de protocolos o estructuras, sino también de una Iglesia que escuche, forme, acompañe e incluya a las personas sordas como protagonistas de la construcción de ambientes seguros.