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Conociendo a Pablo, apóstol de los gentiles

Pablo nació en Tarso, en Cilicia, Asia Menor, ubicado a unos quince kilómetros del Mar Mediterráneo. Era una ciudad enorme, la que conforme a los cálculos de algunos historiadores tenía cerca de 300,000 habitantes. Puerto muy activo, por ahí pasaba el camino romano que unía Oriente y Occidente.

Su primer nombre es Shaúl o Saulo (Hch 7,58), que significa “implorado”, “deseado”. Probablemente nació alrededor del año 5 de nuestra era. Cuando escribe la carta a su amigo Filemón Pablo se considera ya “viejo”, ya que según el modo de pensar de aquel tiempo era viejo quien tuviera más de 55 años de edad.

Nacido en el seno de una familia judía, de la tribu de Benjamín, Pablo se crió en las exigencias de la Ley de Dios y de las “tradiciones paternas” (Gál 1,14). Como todos los niños judíos de la época, Pablo recibió su formación básica en la casa pa-terna y en la sinagoga del barrio. Además de la formación básica, Pablo recibió una formación superior en Jerusalén, donde estudió a los pies de Gamaliel (Hch 22,3).

Su mayor preocupación era la observancia de la Ley de Dios. Por eso luchaban contra aquellas leyes y costumbres del Imperio Romano que dificultaban o impedían la observancia de la Ley de Dios; por ejemplo: prestar culto al emperador, trabajar en día de sábado, prestar servicio militar.

Nunca renegó de su propio pasado judío. En la carta a los Filipenses (3,5-6) enumera algunos de sus títulos: “Circunciso el octavo día, de la estirpe de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo e hijo de hebreos, fariseo en cuanto a la Ley, en cuanto a la justicia que deriva de la observancia de la Ley”.

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