Espiritualidad

Conversión ecológica, cuidado de esta casa que es de todos

Es tiempo de Cuaresma, y la iglesia como madre amorosa nos pide conversión y cambio en nuestra manera de pensar y de actuar. Nos llama a un proceder moral que no sólo sea camino de salvación personal, sino que miremos nuestro entorno social y ecológico. 

El Santo Padre Francisco insiste en adoptar un estilo de vida que contribuya al cuidado de la casa común, a la conversión de cara a la creación, es decir, a una conversión ecológica. A lo largo de su Magisterio insiste en abandonar malos hábitos y costumbres que perjudican el medio ambiente y la asimilación de una  cultura oír el cuidado del planeta que es de todos.

“Muchas cosas tienen que re orientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos.”

Esta conciencia básica permitiría el desarrollo de nuevas convicciones, actuales y formas de vida. Se destaca así un gran desafío cultural, espiritual y educativo que supondrá largos procesos de regeneración”. (Papa Francisco. Laudato si #202). 

Mapa de ruta 

La encíclica papal ofrece sugerencias valiosas y concretas, que cada uno deberá adaptar, como por ejemplo los gestos de cortesía y buena educación en familia y en el trato con las personas cercanas (123). Es en familia donde aprendemos el res- peto por los demás y la capacidad de convivir en armonía con todos. El Papa dedica a las virtudes de la sobriedad y humildad, desarrollando la convicción de que “menos es más” (222-227).

El hecho de ser capaces de gozar “más” con “menos” consumo, refuerza la convicción de que la felicidad verdadera consiste sobre todo en gozar por lo que soy, y no tanto por lo que tengo. 

Los cristianos debemos adoptar un nuevo estilo de vida, que no se puede imponer por ley, si no que debe ser el fruto de un cambio de convicciones y motivaciones personales, concebidas desde el hogar, que es fuente de una verdadera conversión. 

El Papa Francisco afirma que “estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo, y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (53). 

Referencia: Carta Encíclica LAUDATO SI, sobre el cuidado de la casa común. Papa Francisco. 

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