ChitréDiócesis

Cuidados para fortalecer el espíritu

Mirian Gónzalez, es Doctora especialista en Cuidados Paliativos, actualmente labora en el Hospital Gustavo N. Collado Ríos de Chitré, tiene cuatro años de ejercer esta profesión, pero su vida fue transformada durante su niñez, mediante los cuidados paliativos, sin conocer la existencia de esta disciplina médica. El cuidado paliativo es la atención que se proporciona a los adultos y a los niños con enfermedades graves que se enfoca en aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias, pero que no tiene el objetivo de curar la enfermedad en sí.

Este cuidado provee alivio de síntomas, dolor y estrés a pacientes de cualquier edad o con enfermedad en cualquier etapa. Esta atención se debe proporcionar junto con el tratamiento curativo.

González comenzó a relacionarse con este servicio desde niña,  debido a que tuvo dos abuelas con enfermedades que las mantenían en cama, sus padres se vieron en la necesidad de enseñarle desde pequeña y a sus cuatro hermanos a participar del cuidado de ambas abuelitas. Aunque confiesa que ellos en su inocencia, a veces por vergüenza, se escondían para no ayudar a las abuelas. Vivencias como estas llevan a muchos jóvenes a estudiar medicina, para tratar de ayudar y curar a todos los que lo requieran, es así como Mirian empezó a estudiar esta carrera, ella nos comentó que, se alejó de la iglesia, como muchos jóvenes, poniendo como excusa no tener tiempo y tampoco se preocupaba por sacar tiempo para servir a Dios.

Nos relató que cuando hizo el internado, entró nuevamente en los Cuidados Paliativos de manera indirecta; al atender a pacientes con cáncer en fase avanzada que entre sus necesidades está, ser atendidos por sus familiares. Aún en esta etapa ella desconocía que este cuidado formaba parte de una disciplina médica.

“Yo pensé que debía existir alguna disciplina en la medicina que ayudara a los pacientes con sus necesidades y fue así como descubrí los cuidados paliativos”, explicó Mirian.

Señala Mirian que durante una festividad de Pentecostés y escuchando la homilía relacionó ante necesidad de preparar al paciente y sus familiares, hacia el proceso de la muerte, apoyando su trabajo eventual con su fe.

Ella lo analiza desde dos concepciones importantes, la primera desde quienes atienden, porque considera que, tanto médicos como enfermeras, deben entender que en algún momento llegará la muerte.

En segundo lugar, nos aclara que el apoyo al paciente y su familia (a quienes les cambia la vida con el diagnóstico médico), no sólo van a tener necesidades físicas; sino también, tendrán necesidades emocionales, sociales y espirituales, de las que todos debemos aprender para poder ayudarles durante su enfermedad.

Concluye la Doctora Mirian, que los pacientes con enfermedades terminales deben ser vistos desde el Don de la Piedad, que no es ver con lástima, sino como dice el Papa Francisco, ver la relación del amor de Dios para con ese paciente que sufre, porque a veces nos transmite más fe que todos los que están a su alrededor.

Artículo anterior

Proyecto escolar une a las familias

Siguiente artículo

“Verbitas” se reúnen en Panamá