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Cuidar del otro en todo momento y circunstancia

Decir que siempre tendremos buena salud es algo ideal pero la realidad es que de for-ma repentina llega una enfermedad y todo se trastoca. Estar dispuesto a cuidar de ese ser amado y cargar con todas las responsabilidades, los niños, el trabajo y el apostolado puede atentar un poco con la estabilidad y la paz en el hogar.

Todos sabemos lo vulnerables y frágiles que somos los seres humanos. Sin embargo, la realidad de las enfermedades, sobre todo las de tipo crónico y degenerativas como la diabetes avanzada, una parálisis o una invalidez, pone a la pareja ante una crisis normal y la necesidad de hacer reajustes en su relación, no siempre fáciles de asumir.

Buscar horarios de trabajo más flexibles; averiguar de una casa o de un nuevo espacio que se ajuste a las necesidades del enfermo; redistribución de las finanzas y de los gastos así como de las labores del hogar.

Muy posiblemente sea necesario pensar en buscar ayuda extra para que el cuidado del enfermo no sobrecargue o agote al cónyuge o a la familia en general. Muchas enfermedades limitarán incluso la vida sexual de la pareja y entonces será necesario buscar expresiones de cariño y ternura que mantengan vivo el necesario intercambio de afecto.

En fin, se trata de un cambio general de planes y de formas de vivir la relación que pone necesariamente en prueba la capacidad de flexibilidad y apertura a los cambios.

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