CatequesisEspiritualidad

Dios permanece siempre fiel

En este momento particularmente difícil para todos, redescubramos dentro de nosotros la presencia de Jesucristo que nos ama y nos sostiene, para que podamos ser portadores de su ternura a cuantos nos rodean, con obras de cercanía y de bien. El catequista vive con objetividad y sin miedo frente a las situaciones de nuestro tiempo y promueve el perdón, la gratitud y la solidaridad, que son el deseo natural que reside en todo ser humano de cara a momentos tan sensitivos como el que se vive estos días. Vive con objetividad porque profundiza, con ayuda de las ciencias, la razón de los eventos y sin miedo porque tiene cimentada su fe en Jesucristo, muerto y resucitado por amor a todas las personas. A pesar de la presencia —a veces dramática— del mal en nuestra vida y del mundo, Dios permanece fiel al amor que nos manifiesta en Jesucristo, un amor que nos libera del miedo y nos fortalece para amar en toda circunstancia. La imágenes de personas comprando desmedidamente queriendo asegurar la vida ó rechazando al personal de salud en los buses por miedo, son signo de que falta nuestro actuar en cada comunidad para romper las cadenas del engaño. Nosotros catequistas escudriñemos nuestro actuar y ajustemos el rumbo siendo hermanos de camino para todos, compartiendo el estilo de vida de Jesús y su misericordia, sólo así se puede vivir la fraternidad aún en las situaciones más difíciles. “La experiencia de la misericordia, es posible sólo en un «cara a cara» con el Señor crucificado y resucitado «que me amó y se entregó por mí» (Ga 2,20). Un diálogo de corazón a corazón, de amigo a amigo. Por eso la oración es tan importante siempre y ahora en esta cuaresma, nos muestra la necesidad de corresponder al amor de Dios, que siempre nos precede y nos sostiene”. Papa Francisco, Cuaresma 2020.

 

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