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Dios sigue llamando: jóvenes descubren su vocación al servicio de la Iglesia

Dios sigue llamando: jóvenes descubren su vocación al servicio de la Iglesia

La bendición de los ornamentos sacerdotales marcó el inicio de la Jornada Vocacional del Seminario Mayor San José, un espacio que invita a los jóvenes a preguntarse con sinceridad: “Señor, ¿qué quieres de mí?” 

 

Por Redacción 

En un ambiente de oración y reflexión vocacional, el Seminario Mayor San José dio inicio a su Jornada Vocacional, una iniciativa que busca acompañar a jóvenes de las distintas comunidades y parroquias en el discernimiento de la llamada que Dios tiene para cada uno.

En el marco de esta celebración se realizó la bendición de los ornamentos sacerdotales que serán utilizados por los seminaristas. Cada ornamento, preparado y confeccionado con cuidado, se convierte también en un signo que recuerda el servicio al que están llamados quienes reciben el sacramento del Orden.

Durante la celebración, Monseñor José Domingo Ulloa destacó que Dios continúa llamando a jóvenes para servir en medio de su pueblo. Recordó que quienes se preparan para el sacerdocio y el diaconado provienen de las propias comunidades, donde han crecido acompañados por sus familias, sacerdotes, amigos y parroquias.

“Son tomados de nuestras comunidades para servir”, fue parte del mensaje dirigido a los jóvenes, a quienes también exhortó a no olvidar nunca sus raíces ni de dónde los ha llamado el Señor.

La jornada también planteó una pregunta que va más allá del presente: ¿Quién celebrará la Eucaristía dentro de 20 años? La interrogante invita a toda la comunidad eclesial a asumir una auténtica cultura vocacional y a comprender que el futuro de las parroquias y de la Iglesia también depende de acompañar y promover nuevas vocaciones.

“Señor, ¿dónde quieres que sirva y a quién quieres llegar a través de mí?”, es una de las preguntas que la jornada propone a los jóvenes que participan en este proceso.

Monseñor Ulloa recordó además que detrás de cada vocación existen familias, sacerdotes, comunidades y amigos que han acompañado el camino de quienes sienten el llamado.

La invitación permanece abierta: no tener miedo de preguntarle a Jesús qué quiere de cada vida. Porque, como plantea esta jornada, Dios continúa llamando y cada joven está llamado a descubrir cómo puede convertirse en un regalo para los demás.